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lunes, 23 de diciembre de 2013

Montserrat Cano: “Escribir es siempre un acto de responsabilidad”

Escucharla nos obliga a detenernos y a abrir nuestros oídos. Lo que dice, sin quererlo, pone a trabajar nuestro cerebro. Su habla subyuga y sus ideas nos motivan a repasar nuestros conceptos. Sabe combinar bien los roles de emisor y receptor. Es una magnífica conversadora. ¿A quién nos estamos refiriendo?  Déjenos contarle que ese don o talento lo posee la escritora Montserrat Cano que definiéndose de muchas maneras, le faltó agregar que es sumamente reflexiva y sensible,  sino que lo digan sus palabras: “Tal vez la función de la literatura, de todo el arte en general, sea extraer lo más valioso del ser humano, creando algo mejor que nosotros mismos, algo que pueda representar la cultura esencial, la que no está en los libros ni en los museos, para llevarla precisamente a esos ámbitos, pero no con el afán de crear élites sino para ponerla a disposición de la humanidad”.
Lo invito a conocer a esta autora que por estos días presenta su obra “Moriscos, el linaje perdido” en España.

La autora nos insta a recordar el valor de las ideas
Cuánto daño continúan provocando los prejuicios a las sociedades y a los individuos. De hecho el ver al otro como una molestia, amenaza o atentado contra nuestra estabilidad e intereses es un mal que ha estado presente a lo largo de toda nuestra historia humana. Y lo más triste es que estamos a años-luz de erradicarlos. Deberíamos estar avergonzados, ¿no le parece?

Depende   de cómo  nos veamos a nosotros mismos, me refiero a los seres humanos como especie. Por una parte, es cierto que estamos muy lejos de alcanzar niveles de  verdadera igualdad, de percibirnos como un todo en lugar de enfrentarnos por intereses que, generalmente, solo son de unos pocos. Pero por otra, hay que reconocer  que vamos avanzando, aunque sea despacio y con periodos de retroceso. Baste  como ejemplo el concepto de Derechos Humanos, algo muy reciente pero de lo que  ya ninguna sociedad puede prescindir a pesar de que se conculquen con demasiada frecuencia. Creo que es importante que recordemos la importancia de las ideas  porque, en realidad, son las que transforman el mundo. Una de las labores de los escritores, me parece, es precisamente divulgar aquellas que creemos  necesarias y justas. No todos consideramos valiosas las mismas pero tengo la impresión de que el arte –el auténtico- acostumbra a reflejar en la mayoría de los casos las formas de pensamiento más avanzadas de cada época, tal vez porque  algunas de sus características principales son la mirada crítica, la reflexión  y la representación estética del espíritu de cada espacio y cada tiempo. Creo  que la literatura, en concreto y en cualquiera de sus formas, sigue teniendo un papel muy importante en la difusión de las ideas más innovadoras. De modo que, para centrarme en su pregunta, sí, tenemos muchos motivos para sentirnos avergonzados –quienes escribimos y quienes no– pero también tenemos que enorgullecernos de lo que hemos creado y continuar en la brecha para mejorar el mundo, cada uno en la medida de nuestras posibilidades. Al final, las utopías dejan de serlo cuando las hacemos realidad.

Lo sucedido a los moriscos es tan solo una muestra de la forma tan cruel en que puede proceder una cultura o sociedad sobre otra. La expulsión o el destierro es una experiencia determinante en la vida de un individuo o una población, pues levantar cabeza en esas circunstancias es toda una hazaña o un acto de heroísmo.

Desgraciadamente, tenemos demasiados ejemplos de los que usted afirma, y algunos muy recientes. Si miramos nuestro mundo actual, nos encontramos con grandes migraciones debidas a conflictos bélicos o a situaciones de extrema necesidad que podrían ser evitadas fácilmente si nuestro sistema económico no fuese tan terriblemente injusto. Pensemos en los campos de refugiados de Darfur, de Tinduf o los más recientes debidos a la guerra en Siria, a las personas haitianas en la República Dominicana, a las afganas en Pakistan… Pensemos en un caso contrario: el del pueblo palestino, que aún reclama que se le reconozca un territorio. Todo esto no es inevitable, solo es conveniente para los intereses de algunos estados y de muchas grandes empresas de ámbito mundial que se enriquecen gracias a la miseria y el sufrimiento de millones de personas. Claro que es muy difícil salir adelante en tiempos de hambruna o de guerra o de invasión y, además, el heroísmo de quien lo consigue siempre –o casi siempre- será anónimo.

La mayoría poco o nada sabe acerca de los moriscos, cuéntenos un poco sobre
Con esta obra obtuvo el
Premio de poesía Dionisia
García
ellos y díganos qué de malo hicieron para que los echaran de la península. Por qué la visión que se tenía de ellos cambió vertiginosamente y pasaron, de la noche a la mañana, a ser unos indeseables e incluso, más que eso, una amenaza.

En  términos generales, yo diría que nadie hace nada tan malo como para merecer ser expulsado de la tierra en la que han vivido sus antepasados durante generaciones, la que han cultivado, de la que se han alimentado y en la que han dejado parte de sí mismos. Además, si se tratase de merecimientos, tal vez ningún pueblo tuviese derecho a nada pues, si echamos un vistazo a la historia, todos hemos sido alguna vez conquistadores por la fuerza o la superioridad técnica, todos nos hemos impuesto a alguien. Quienes decidieron la expulsión de los moriscos y quienes, durante muchos años, la forzaron a base de lo que hoy llamaríamos propaganda, tenían muchas razones –si bien hoy es difícil considerarlas válidas- pero la principal, la que estaba en el origen de todas las demás, era la idea, extendida en realidad en toda Europa, de que a un estado había de corresponder una sola religión, una sola raza, una sola lengua, una corona única… Explicar de dónde surgió esto requeriría varios tratados, fue un proceso largo y complejo en el que mucho tuvieron que ver la posición de la Iglesia Católica, que se veía amenazada por la Reforma, la creación de muchos estados europeos en la forma que hoy los conocemos o muy similar, el paso de monarquías feudales a otras cada vez más centralizadas… A los moriscos se les acusó de connivencia con el imperio turco o con los piratas berberiscos, y seguramente fue cierto en pequeña medida, desde luego sin peligro real para España, pero habría que preguntarse por qué no se hizo nada serio para hacerlos sentirse españoles en lugar de forzarlos a considerarse extraños en su propio país. 

Las religiones se ha erigido en administradoras de "la
otra vida", afirma
La iglesia como formadora de conciencia cumplió un papel protagónico en los hechos,  y en ese sentido, nos animamos preguntarle por qué después de tanto desastre, les seguimos haciendo caso.

El comportamiento de la Iglesia Católica ha sido vergonzoso durante siglos, no solo en relación con los moriscos sino con los judíos, con la población nativa de América, con los miembros de las iglesias reformadas y, en general, con todos aquellos que no reconocieran totalmente su poder o que lo cuestionaran en algún aspecto. Sin embargo, no me parece que el problema básico sea esta religión, pues casi todas han cometido barbaridades similares –y aún las cometen– cuando lo han considerado necesario, sino el pensamiento religioso en sí mismo, sea cual sea. Lo que algunas personas oponemos al pensamiento religioso es el pensamiento racional, no un principio de fe a otro principio de fe. ¿Por qué las religiones siguen siendo protagonistas en nuestras sociedades? Creo que porque se han erigido en administradoras de “la otra vida”, de esa esperanza que alivia el miedo humano más profundo, el de la desaparición. Solo ellas conocen lo que Dios quiere y cómo lo quiere, solo ellas saben cómo conseguir que alguien disfrute de todos los bienes o todos los males en la vida eterna, y para ello inventan rituales que no tienen ningún valor en sí mismos pero que sirven para adiestrar las voluntades, para incrustar en nuestras mentes hábitos de obediencia incluso en los ámbitos más íntimos y más naturales de nuestra vida, como el pensamiento o el sexo.

Tenemos entendido que demoró dos años en concebir el libro “Moriscos, el linaje
Sostiene que España tiene la enorme fortuna
de ser un pueblo mezclado y remezclado
perdido”, ¿con qué dificultades se halló en su trabajo teniendo en cuenta la escasa o nula literatura que al respecto dejaron los cronistas, por decirlo de alguna forma, del bando ‘perdedor’?

En realidad, lo que escasea es la literatura de ficción. Documentación hay mucha, así como estudios históricos desde diversas perspectivas. Cuando comencé a investigar, creí que me llevaría poco tiempo porque, después de todo, lo que pretendía escribir era una novela, no un ensayo ni un libro de historia. Pero, a medida que iba leyendo y que una cosa me llevaba a otra, me encontré con un material rico y abundante y, sobre todo, con una situación de enorme interés en sí misma y por sus muchas similitudes con hechos de nuestra época. Lo más curioso es que la mayoría de los escritos que he manejado fueron escritos por las personas que apoyaban o justificaban la expulsión y, no obstante, me han servido para entender la injusticia que se hizo con ellos, porque las justificaciones y argumentos que manejaban explican perfectamente su fanatismo y sus sinrazones.

Sabemos que lo que le preocupaba era contar la intrahistoria, y que en su afán de ser lo más meticulosa posible caía en la crónica, por lo que tenía que desechar lo hecho, y volver a comenzar, ¿cuánto de ficción y realidad existe en los personajes y los sucesos narrados en su libro?

En efecto, el mayor riesgo al que me enfrenté fue no caer en la crónica, es decir, no limitarme a los hechos históricos, que eran muchos e interesantísimos. En tanto que ficción, me interesaba más intentar describir el sufrimiento de las personas comunes, las que no deciden sino soportan, aquellas cuya voz no figura en ningún documento. Eso, como es natural, tuve que imaginarlo, es la parte novelesca del libro. Los hechos generales son historia. Y la manera en que trato esos hechos es ideológica, responde a mi opinión acerca de lo ocurrido. En cuanto a los personajes, excepto los protagonistas, sus familias y amigos, todos los demás son reales, extraídos de documentos de la época, si bien a algunos de estos últimos los he situado en algunas ocasiones en lugares o momentos que no les corresponden, haciendo uso del privilegio del novelista, que no está sometido a la realidad sino a la verosimilitud.

Otra de sus obras premiadas
Hay en su trabajo una especial intención de mostrar cómo vivió la gente común y corriente esos hechos, sobre todo en los niños protagonistas a los que se les cambió la existencia por completo.

En efecto. Las gentes comunes de todas las épocas –tal vez esto está cambiando muy deprisa gracias a las nuevas tecnologías de comunicación- no hemos tenido voz. Conocemos lo que pasaba en los palacios pero no en las cabañas. La ficción nos permite darles a esas personas un lugar en la historia, aunque no sea exacto porque tenemos que suponerlo, cosa que podemos hacer mirándonos a nosotros mismos o a nuestro pasado más reciente. En cuanto a los niños o a las generaciones más jóvenes, no siempre son los que más sufren pero sí los que, siguiendo el principio bíblico, pagan por los errores de sus padres. Y en muchas ocasiones, no por error ninguno, sino porque el daño que se inflige a los padres tiene consecuencias terribles para las generaciones posteriores. Se trata de una injusticia más.

¿Qué la motivó a asumir el reto de escribir este libro?  ¿Quizá la necesidad de reivindicar la imagen y el aporte de los moriscos a la cultura española? 

Fue la editorial, Carena Editors, la que al principio me sugirió escribir sobre el tema. La idea me apasionó desde el primer momento, en parte, en efecto, porque me parecía importante recordar unos hechos que en los libros de texto apenas ocupan unas líneas pero que habían afectado a miles de personas (unas trescientas mil según algunos autores, sin contar con la población de cristianos viejos que igualmente se vio empobrecida indirectamente por la expulsión, al menos en los primeros años). También me interesaba entender las razones que habían llevado a las personas e instituciones más preparadas intelectualmente de la época a justificar de manera aparentemente racional un acto que solo pueden entenderse desde una distorsión fanática de la realidad. Y, por último, pretendía una reflexión implícita acerca del papel de una población que ha dejado tanto en nuestra cultura, desde el lenguaje a la economía rural o a un cierto concepto de familia que aún se mantienen vivos.

En mi tierra hay dicho que reza “Quien no tiene de inga tiene de mandinga” para
Durante una de sus últimas presentaciones 
dejar en claro que todos tenemos de todos, que somos un crisol de razas, le pasa lo mismo a los españoles, ¿no lo cree así?

Creo que lo mejor que tenemos en España es, precisamente, que por aquí han pasado muchos pueblos y que los que hoy nos llamamos españoles somos fruto de todos ellos. ¿Alguien se atrevería a decir hoy en día que los españoles somos los celtíberos? ¿Dónde quedan entonces los cartagineses, griegos, romanos, los diversos pueblos germánicos, los celtas, los visigodos, los judíos, los árabes, norteafricanos e incluso bizantinos? ¿Y el mestizaje con pueblos americanos y con europeos del norte y del sur?
Tenemos la inmensa fortuna de ser un pueblo mezclado y remezclado. Uno de los más graves errores de nuestra historia ha sido, quizá, identificar el concepto de español con el de católico puesto que, racialmente, no ha sido posible hacer distinción alguna desde la edad media hasta nuestros días.

Usted es una mujer y una escritora con ideas muy bien sentadas en torno a su persona y su tarea literaria. Por ejemplo, manifiesta que “la escritura tiene una finalidad ajena al propio autor”, ¿qué quiere decir con eso? Explíquenos, por favor.

Me refiero a que un libro, una vez publicado, se convierte en un objeto que, por el mero hecho de existir, es capaz de tener consecuencias. Umberto Eco lo explica muy bien en El Péndulo de Foucault: Más importante que si lo que decimos es verdad o mentira, si nos atenemos a lo cierto o inventamos, es que lo dicho –lo escrito, es decir, lo que se transmite – pasa al ámbito de lo existente y como tal puede modificar la realidad. Por eso, escribir es siempre un acto de responsabilidad, pues nuestra opinión personal se convierte en un ente susceptible de general otras manifestaciones, en materia para elaborar otras ideas. Además de que el arte, y la literatura de manera muy especial, tienen dos peligrosas cualidades: la credibilidad y el principio de autoridad. Cuando abrimos un libro, automática y generosamente concedemos al autor un crédito que debería responder siempre a las expectativas de integridad y exigencia que ha despertado. Aunque no nos demos cuenta –o tal vez precisamente por eso– aprendemos mucho de la literatura, nos formamos leyendo (o viendo obras de teatro o películas, también materiales literarios). Creo que es necesario que, en tanto que lectores, seamos siempre exigentes con las obras, y como escritores, muchísimo más.

Afirma que el arte y la literatura poseen dos cualidades
peligrosas: la credibilidad y el principio de autoridad
En verdad considera que solo los lectores comparten ese afán por la búsqueda del conocimiento, la estética, el conocimiento, etc., ¿qué pasa, entonces, con el resto de la humanidad a la cual no le interesa ni leer los tebeos (historietas, comics)?  ¿No podrán jamás alcanzar un nivel de cultura aceptable?  Claro que en esto entra a tallar lo que entendemos por cultura, ¿está de acuerdo?

Como lectora compulsiva me gustaría decir que leer es imprescindible, pero la verdad es que no lo creo. Es importante, gratificante, maravilloso, necesario… Pero imprescindible, lo que se dice imprescindible para la supervivencia apenas son la alimentación, la habitación, la salud y la transmisión de los conocimientos que tengan relación directa con lo anterior. Como usted señala, hay millones de personas en el mundo que no leen y sería inaceptable considerarlas inferiores por ello. Sé que esto que voy a decir es muy discutible pero creo que se puede constatar que la cultura (la que se enseña en los libros y las universidades) nos hace más cultos pero no necesariamente más sensatos ni mejores personas en el sentido ético. Antes afirmé, por ejemplo, que la expulsión de los moriscos de España fue diseñada, organizada y llevada a cabo por las mentes más cultas de aquel tiempo; los responsables nazis del genocidio judío eran personas extremadamente bien formadas intelectualmente; las armas que hoy forman parte del arsenal mundial, capaces de causar daños inimaginables, han sido creadas por grandes científicos… Y es de suponer, que todos ellos lectores en gran medida. No obstante, creo que quienes escribimos –no me refiero, por supuesto, a productos estrictamente comerciales que tienen otra función– intentamos en la medida de nuestro talento mejorar nuestro entorno, al menos denunciando lo que consideramos perverso.  Tal vez la función de la literatura, de todo el arte en general, sea extraer lo más valioso del ser humano, creando algo mejor que nosotros mismos, algo que pueda representar la cultura esencial, la que no está en los libros ni en los museos, para llevarla precisamente a esos ámbitos, pero no con el afán de crear élites sino para ponerla a disposición de la humanidad.

Se considera una ciudadana del mundo, para algunos es complicado entender
Considera que el mundo es de todos y para
todos
eso, por el amor al terruño, el apego a las costumbres, en fin, nuestro sentido patriótico (nacionalista), ¿cómo define ese sentimiento alguien que se siente de todas partes?

Pertenezco a la parte de una generación que se educó en la creencia de que las fronteras son artificios interesados que habría que abolir, que el mundo es de todos y para todos y que a las personas nos unen muchas más cosas de las que nos separan. Mientras digo esto, escucho a nuestro ministro del Interior justificar la instalación de cuchillas en la verja de Melilla y a varios comentaristas decir que lo comprenden. ¿Qué estamos protegiendo? ¿Nuestro bienestar adquirido a costa de la pobreza de otros, a quienes, además, mostramos nuestra prosperidad al mismo tiempo que les negamos el acceso a ella? ¿Podemos considerarnos demócratas o siquiera decentes tratando a nuestro prójimo con esa crueldad? Quizá convenga recordar que nuestro lugar de nacimiento no es mérito nuestro sino una circunstancia totalmente aleatoria, una casualidad que condicionará nuestras costumbres, nuestra cultura, nuestra forma de entender la existencia, nuestro acceso o no a todos los bienes imaginables, en definitiva, quienes seremos… pero que podría haber sido otra muy diferente. Partiendo de aquí, es fácil sentirse identificado en alguna medida con todos los lugares de mundo, todas las personas que los pueblan y las costumbres de cada una de ellas, que son importantes precisamente por ser diferentes y representar distintas maneras de interpretar la realidad. El contacto con hábitos variados nos enriquece y nos enseña a relativizar, a respetar lo ajeno y a entender que verdades absolutas hay muy pocas, apenas aquellas que se refieren a la supervivencia y a la dignidad. Desde el amor a lo propio es fácil amar lo ajeno. Apreciar solo lo que consideramos nuestro sería como querernos solo a nosotros mismos, cuando el auténtico amor va siempre dirigido al otro, al que está más allá de nuestra piel.

Ha viajado mucho y vivido en diversos lugares, actualmente reside en Lisboa, ¿allí echará raíces?  ¿Es su lugar ideal?

Tengo la fortuna de vivir por temporadas en Madrid, en una aldea de Portugal llamada Santa Catarina y en Vallehermoso, en La Gomera. En estos próximos tiempos estaré menos en Madrid, aunque lo considero mi verdadero hogar pues allí he pasado la mayor parte de mi vida. He nacido en Vilafranca del Penedés, en Barcelona, de modo que soy catalana y me gusta serlo, pero tengo raíces familiares en Teruel y en Almería. Vivo en Portugal porque es el país de mi compañero y porque me siento feliz aquí. Pero el lugar de mi elección, el que en este momento de mi vida siento más mío es Vallehermoso, en La Gomera, algo así como mi paraíso particular. Y, sin embargo, siento que podría estar a gusto en casi cualquier parte del mundo (exceptuando los lugares muy duros, claro, no soy tan valiente) porque todos los sitios que he visitado me han parecido interesantes. El mundo es grande y hermoso.

Junto a grandes amigos y colegas en el acto de presentación
su libro en Valencia 
Se define como una lectora compulsiva y escritora lenta, ¿de qué manera organiza sus dos grandes pasiones? 

Empecé a leer a los cuatro años y nunca he dejado de hacerlo. Les debo a los libros innumerables momentos de felicidad y, seguramente, ser como soy, para bien y para mal. Me atrevería a decir que soy casi un producto literario, porque de los libros he extraído la mayor parte de las cosas que he necesitado para enfrentarme a las circunstancias de mi vida. Actualmente tengo tiempo para leer y para escribir pero, en otros tiempos, cuando no lo he tenido, siempre he antepuesto la lectura a la escritura, tal vez porque sin ella me era imposible escribir después.

Una de sus amigas, la escritora Mila Villanueva, dijo de usted que es amante de la tertulia, que le encanta polemizar, que posee una gran memoria y que su sentido del humor es admirable. ¿Está de acuerdo con todo?

Mila fue muy generosa cuando dijo todo eso de mí. Es el problema de los amigos, que se fijan más en tus virtudes que en tus defectos. Bueno, no es un problema, es una suerte. Lo de que me encanta polemizar es cierto, soy una gran “discutidora” y tiendo a defender mis opiniones con pasión, a veces con demasiada, lo confieso. El sentido del humor lo aplico a mi vida sin ningún esfuerzo –a veces es la única manera de soportar ciertas cosas–pero no tengo la menor habilidad para incluirlo en mi escritura, y bien que me gustaría pero me siento dotada para ello. En cuanto a la memoria, he de reconocer que, en mi caso, es selectiva: solo me sirve para recordar cosas relacionadas con la literatura, el cine, los lugares que conozco, los amigos…En fin, las cosas que de verdad me interesan. Para otras, soy un desastre.

También agregó que es feminista, agnóstica y republicana...
 
Con la autora de la nota
Le faltó añadir marxista. Sí, soy todo eso y me siento orgullosa de serlo. No creo que sea mejor que ser justamente todo lo contrario pero me ha costado mucho trabajo construirme a mí misma de esta manera –porque no fui educada para nada de ello– y me gusta que, de algún modo, mi pensamiento se refleje en mis libros. Cuando escribo intento describir tanto mi posición como las demás que conozco pero, como es evidente, al final lo que prima es mi visión del mundo, mi interpretación de la realidad, basada en mi ideología. Y empleo esta palabra con la intención de reivindicarla. Creo que todos tenemos una ideología –unas ideas en función de las cuales actuamos–y que, quienes afirman no tenerla es porque han aceptado, tal vez sin darse cuenta, que lo ideológico es lo contrario al orden natural de las cosas y que ese orden es el del poder. No conozco a nadie que no tenga ideas y que, de uno u otro modo, incluso con las contradicciones inherentes a la naturaleza humana, no intente vivir de acuerdo con ellas. A menudo, lo difícil, en nuestro mundo y con la capacidad de alienación del sistema, es saber cuáles son verdaderamente las nuestras. La literatura debiera ser una herramienta para ayudar a saberlo, precisamente facilitando elementos de reflexión. No creo que sea importante estar de acuerdo con lo que se dice en un libro pero sí pensar en lo que expresa, para aceptarlo o negarlo.

¿Qué es lo último que piensa cuando se acuesta? Y al levantarse, ¿en quién o en qué posa primero sus pensamientos? 

La verdad es que suelo acostarme muy tarde y cansada, de modo que no pienso mucho antes de caer dormida, ya que suelo dormirme apenas he apoyado la cabeza en la almohada. Cuando me despierto suelo pensar en cómo estarán mis hijos (uno vive en Inglaterra y otro en Tailandia). Luego, depende: si estoy en Vallehermoso, subo a la terraza para disfrutar del magnífico paisaje que me rodea, y si estoy en Santa Catarina, calculo la cantidad de trabajo que tengo en el terrenito que rodea la casa para que algún día esté a mi gusto. En Madrid acostumbro a poner la radio o la televisión y enterarme de cómo va el mundo antes de empezar la jornada. En lo que estoy escribiendo suelo pensar el resto del día, mientras hago otras cosas y hasta que llega la noche y comienzo a trabajar.
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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Dolores Redondo: “El éxito cuando llega siempre es sorprendente”

A muy pocos no les marea el éxito, y ese es el caso de la escritora Dolores Redondo que tras una lucha intensa por hacerse un lugar en el mundo literario logra su objetivo a lo grande y por partida doble, pues no solo disfruta viendo como la segunda parte de su Trilogía del Baztán se vende como pan caliente dentro y fuera de España, sino que también celebra ilusionada la noticia de que su novela “Legado en los huesos”, al igual que su primera entrega, será llevada al cine por el productor que adaptó la obra Millennium de Stieg Larsson.
Es poco frecuente alcanzar el éxito y el reconocimiento con el primer libro en casa, pero lo es más en el exterior, ¿ya se va adaptando a este nuevo estado de las cosas?
El éxito cuando llega siempre es sorprendente. No se debe esperar. Cuando aparece lo único que puedes hacer es disfrutar e intentar que no te levante mucho del suelo. Pero no debes racionalizarlo porque no hay manera de percibir de dónde puede venir. Lo intento llevar con la máxima normalidad. Vivirlo como algo precioso que ha ocurrido. Sobre todo celebrarlo y, a la vez,  tomando conciencia del peso que supone que hay detrás. Esto es la gente, pues hay miles acompañando este éxito, por lo que se contrae una deuda con todos y cada uno de ellos. Lo asumo con mucha responsabilidad porque en la actualidad la compra de un libro origina un desembolso importante. Y lo es más cuando pudiendo elegir algún otro, opta por el mío.
Su primera obra con una editorial pequeña
¿Qué le disgusta del éxito?  ¿Tiene quizá que ver con la sobreexposición o la invasión de la privacidad?
Por suerte las cosas llegan a veces en el momento más adecuado, y esto era algo que venía buscando hace mucho tiempo por lo que de cierta forma estaba preparada. Con las vueltas que me ha dado la vida, sé de sobra lo que es importante. Buscaba una oportunidad para salir adelante en la literatura, y a estas alturas, reconozco perfectamente cuáles son mis prioridades y cómo manejar esta situación. El éxito es importante, y tenerlo en tu trabajo es, además, muy agradable, pero hay cosas inamovibles en mi vida. Para entenderlo es necesario verlo en perspectiva, vivo en una pequeña población que tiene 7 mil habitantes, habito la misma casa con mi marido y mis hijos, y mi día a día es la normalidad absoluta: me levanto muy temprano, preparo a mis niños para que vayan a la escuela, los despido, y me pongo a trabajar. Como sabes bien, la labor de escritor es solitaria, da mucho tiempo para pensar, moderarse, tranquilizarse. Hay períodos muy oscuros en la creatividad donde el esfuerzo que supone escribir, te pone en la tierra, y si tuvieras pajaritos en la cabeza, no podrías trabajar.  No tengo miedo a que se mueva mi mundo, porque hace mucho tiempo que se encuentra bien atado. Hay cosas que de ninguna manera voy a dejar que cambien
¿Y lo bonito, sin duda, es que su historia sea llevada a la gran pantalla, entre otras cosas?
Esto ha sido sorpresivo, pero no fue lo que más me emocionó. Es bonito y para muchos tiene un brillo especial porque se trata de cine y está involucrado un súper productor internacional, el que adaptó Millennium de Stieg Larsson. Estoy contenta porque compró los derechos de “El guardián invisible” y hace unos días atrás, también adquirió los de la segunda novela, “Legado en los huesos”, con lo cual el proyecto avanza muy bien, pero te puedo decir que me hizo mucho más ilusión firmar por primera vez con una gran editorial, y la razón es simple, yo no pertenezco al mundo del cine, soy escritora. Y tú sabes lo que significa eso para alguien que escribe. Entre que lleve mi historia a la gran pantalla Almodóvar o me publique Planeta, prefiero esto último definitivamente.
Tocó muchas puertas antes de alcanzar
el éxito
Pero a través del cine la va a conocer más gente.
Sí, pero para los autores siempre hay el temor de cómo va a quedar tu obra, pues en el momento que cedes los derechos puede ser transformada. Un director, un guionista, un actor son artistas, por lo que pueden aportar su granito o montaña de arena, y la obra se vea convertida en otra cosa totalmente distinta al original. Sin embargo, estoy contenta con este productor porque con las novelas de Stieg Larsson y Henning Mankell, por ejemplo, ha sido bastante fiel, pero ya te digo existe el riesgo de que sea otro producto, y solo podré responder de lo que he hecho.
¿Participará en la producción de la película de su novela?
Este verano estuvimos Peter Naderman y yo en Baztán, en el escenario de la novela, y él ha decidido rodar allí. Me ha pedido participar, pero como el director no ha sido elegido y todo va a depender de quién sea, todavía no hay nada dicho.
Quizá tenga la oportunidad de hacer algún cameo...
Algo puede ser. En todo caso, mi participación seguramente estará por el lado de ayudar a los actores a meterse en la historia y en la piel de los personajes. Como fuere, estaré allí para echarles una mano en lo que pueda, pues aunque llegue a ser otra cosa, no dejará de ser mi criatura y deseo que salga lo mejor que pueda.
La primera entrega de la
Trilogía del Baztán
Llegó a la novela y le introdujo un nuevo elemento: la mitología, pero no cualquiera, sino la que tiene que ver con su tierra, con sus raíces.
Por la elección del lugar. Como elegí escribir sobre el Valle del Baztán tenía que hablar de su clima, su naturaleza o su historia. Esta mitología no son leyendas sin más. Está basada en las creencias que existieron antes de la llegada del Cristianismo, que convivieron en simultáneo por muchos años con éste  hasta llegó la Inquisición. Navarra fue la más castigada por brujería en España. Mujeres y hombres fueron condenados a la hoguera por practicarla. Perdieron la vida salvajemente por las sentencias de un tribunal que veía demonios por todas partes. Esta huella ha quedado por el modo en que el valle está enclavado en las montañas, el clima, entre otras condiciones que han hecho que el carácter del poblador sea más reservado de lo normal y haya conservado estos ritos y tradiciones.
Pero vayamos a sus inicios, usted compaginaba trabajos disímiles como el Derecho y la Gastronomía con la escritura, pero ¿cuándo es que el imperativo de hacer literatura vence y abandona todo lo demás?
La decisión de dedicarse enteramente a la literatura siempre está presente, pero a veces no se puede. Querer ser escritor es una decisión absoluta y te sientes como tal todo el tiempo, sin embargo, todos sabemos que es un mundo muy difícil, y con los pies en la tierra debes buscar una manera de ganarte la vida. Al respecto dice una buena amiga mía: “Como tenemos la mala costumbre de comer cada día”, pues tienes que llenar el plato dedicándote a algo. Empecé con el Derecho, pero lo dejé porque si no me salía lo de escritora, por lo menos, quería dedicarme algo que me gustase. La creación en la cocina me encanta, y hoy en día lo hago para mi familia y amigos. ¿Cuándo me gana realmente la escritura? Pues cuando explota mi novela “El guardián invisible” y reclaman mi presencia aquí y allá. Cuando se llena ese plato de lentejas con algo que has buscado, es cuando abandonas todo lo demás para dedicarte por completo a lo tuyo.
Pese al éxito es una mujer con los pies
bien puestos en la tierra
¿Por qué se decantó por la novela negra? ¿Hay algo en especial que le atrae de ésta?
Yo siempre he sido de cuentos oscuros. De hecho todos mis relatos primeros son así: bastante tétricos, por tanto, mi primera novela también lo es. Esto también forma parte del proceso del escritor, de la etapa de aprendizaje. Luego una vez probadas varias cosas es cuando decides dónde quedarte. Si no me decantaba por la novela negra, seguramente, lo iba a hacer por la de terror.
Cuéntenos un poco sobre cómo se dio el proceso de su novela, es decir ¿la escribió y una vez terminada tocó las puertas de las editoriales en busca de una oportunidad para su historia o es que ésta la encontró?
Yo tenía la experiencia de presentarme a concursos con muchos cuentos, y ya sabía, que el camino no estaba por allí. También lo intenté enviando mis relatos a editoriales, y conseguí que una pequeña editorial me publicara una novelita (“Los privilegios del ángel”, 2009), pero me di cuenta que con una escasa distribución tampoco iba a llegar tan lejos. Cuando escribí “El guardián invisible” supe que tenía que intentar otra cosa, y el punto de inflexión se dio cuando un agente decidió representarme. Lo hizo pero me pintó un panorama negro. Me advirtió de los inconvenientes, sin embargo, puso manos a la obra. Llevó el libro a la Feria del Libro de  Frankfurt y grande fue nuestra sorpresa que lo compra Destino del Grupo Planeta. Y no quedó allí, a partir de eso, lo adquiere Italia, Francia, Alemania, Holanda y Brasil. De un momento a otro, pasé de nada a todo.
Baztán: el lugar mágico que ahora está en boca de todos
¿En esto obró la persistencia o la buena suerte?
Pienso que la suma de ambas, pero antes de que llegara este momento tuve que pasar por experiencias de todo tipo. No fue algo que se diera de la noche a la mañana. E incluso para conseguir un agente que me representara tuve que escribir a muchos y esperar respuestas que cuando llegaban eran negativas.  
¿Es autodidacta o fue alumna de algún taller de escritura?  ¿Qué opinión le merecen estos?
Cada quien tiene que buscar su manera, y los vehículos para la creatividad son infinitos. En lo que a mí respecta soy partidaria del “lee, lee y lee”, y también del “escribe, escribe, escribe, si quieres ser escritor”. En un taller se pueden conseguir pautas significativas, pero que nadie crea que por asistir a uno ya todo está hecho. También te pueden ayudar a moverte en el mundo literario y orientarte hacia dónde dirigir tu trabajo. Esto es tan importante que quizá alguien podría hacer un taller que diga algo así como “Qué hacer con tu manuscrito ahora que lo tienes listo”.
Su irrupción en el mundo del thriller con la primera entrega de la Trilogía del Baztán fue contundente, ya lo sabemos, pero ¿cómo plantea esta segunda parte, “Legado en los huesos”,  a sus lectores?  ¿Se le romperá más la cabeza a la inspectora Salazar?
Así debe ser, pero tengo que ser humilde al respecto y aclarar que estas novelas son para divertirse, para pasárselo bien y poco más. Yo espero que el lector las devore, y cuando llegue al final diga: “¡Qué pena que no hay más!”. Tiene que quedarles este buen gusto. Ese es mi deseo.
La autora se mostró sencilla y locuaz durante la entrevista
¿Qué tanto hay de usted en la inspectora Amaia Salazar?  ¿Algunas heridas por sanar, muchos miedos por vencer?
En la inspectora Salazar hay muchas cosas mías y de otras mujeres. Contiene aquello que admiro en ellas, esa mezcla de fuerza y fragilidad. Por otro lado, quise profundizar en el carácter de los personajes, ir a la raíz de su personalidad o manera de ser o comportarse, porque es algo que había quedado huérfano en novelas de este género. Es probable que tenga que ver con la curiosidad femenina o quizá sea algo de cotilleo, pero siempre he querido saber aspectos de la vida personal de los protagonistas cuando he leído una historia, y sé que a los lectores también les apetece conocer esos detalles.
¿Escribió de golpe la trilogía o fue poco a poco?  ¿Cómo se desarrollo esta labor de creación? 
Cuando comencé a escribir la primera novela me di cuenta que la historia comenzaba a crecer, por lo que supe que no iba a quedar ahí, así que comencé a delinear el esquema de lo que se venía. En cada novela hay un asesino que se identifica con un monstruo mitológico, y tenía que ser así, en tres pasos, de allí la razón de la trilogía. Pese a que son historias que forman parte de un todo, se pueden leer de forma independiente, sin embargo, contienen un tema de fondo que el lector se perdería si no leyera los otros.
Luego de la Trilogía del Baztán, ¿qué vendrá?
Le seguirá una novela negra con otro tema y otros protagonistas, pero no descarto la vuelta de la inspectora Salazar en algún momento. Pero lo que está claro en lo que se refiere a la trilogía es que debe hacerse un paréntesis tras la última entrega. No se debe alargar algo de manera artificial, y el lector debe entender que la trilogía termina.
 
Si desean saber más de la autora
o su obra
pueden pinchar
en el siguiente enlace:
http://www.doloresredondomeira.com/
El booktrailer de la novela "El legado en los huesos"
http://www.youtube.com/watch?v=LBZmG6dd0a8


lunes, 2 de diciembre de 2013

Beatriz Ontaneda: “Siempre estoy buscando un equilibrio entre mi fe y mi razón”


Pionera en abordar géneros que nadie cultiva en su país y toda una revolucionaria en pensamiento y estilo, la escritora Beatriz Ontaneda retorna a la literatura proponiéndonos su novela “El fantástico viaje de Helen  Haiff”, la primera entrega de una trilogía de ciencia ficción, que para sorpresa de muchos en el exterior, ha sido recibida con cierta frialdad y algo de indiferencia, por parte de los medios de prensa peruanos. “No estamos educados para la diversidad. Todos debemos escribir más o menos de lo mismo, si no, no existimos”, expresa apenada refiriéndose a la actitud y preferencias de sus compatriotas.

Su novela parte de un hecho real ocurrido el 5 de diciembre del 1945, cuando el teniente instructor Charles Caroll Taylor y un  grupo de 14 pilotos experimentados parten de la base de Fort Lauderdale (Miami) en 5 aviones de tipo Grumman Avenger para un vuelo de entrenamiento sobre el Triángulo de las Bermudas, y como en una película de ciencia ficción desaparecen para nunca más volver en medio de la bruma, pero usted en su novela “El fantástico viaje de Helen Haiff”, primera entrega, nos cuenta lo que pasa después, es decir, a qué dimensión o mundo llegan estos individuos. Esto nos indica que es una apasionada de las historias que tienen que ver con el fenómeno ovni y todo lo que trae consigo, ¿es, quizá, algo aventurado manifestarlo en esos términos?

Por supuesto que me interesan esos temas, pero desde una óptica histórica, es decir, en qué medida han influenciado en la historia las razas extraterrestres en la humanidad.

Tuvo que luchar contra la desesperanza para culminar
su nueva obra 
Recordamos que en los 80 los sucesos extraños entorno al Triángulo de las Bermudas se sucedían con frecuencia, pero hoy en día, esa zona ha caído en el olvido porque no ocurre nada fuera de lo normal, lo que nos hace concluir que todo fue producto de la imaginación de ciertos individuos o de la prensa sensacionalista, ¿qué explicación le da a esa ausencia de actividad ‘sobrenatural’?

Bueno, me parece que su conclusión es un poco precipitada. Porque no necesariamente implica eso. Hay otras posibilidades, como aquella que esgrimen muchos especialistas y se baraja en mi libro: que el evento es fluctuante y caprichoso porque se carga y descarga continuamente. Actualmente estaríamos en un momento de carga. Ahora bien, ¿carga de qué? De Taowí, que sería el generador del fenómeno electro-magnético del Triángulo de las Bermudas. “Taowí” es el nombre que le designó Edward Cayce al cristal de los atlantes en sus visiones clarividentes. De otro lado,  algunos aseveran que dicho cristal habría sido encontrado y guardado y que por eso el fenómeno habría cesado.

¿Cuánto tiempo le demandó recopilar información para su libro y a qué fuentes tuvo que recurrir?  ¿Fue complicado teniendo en cuenta la naturaleza del tema?

Me demandó muchos años. Tuve que armarme de gran paciencia.  El proyecto lo inicié junto con mi amiga Rose Marie Paz, pero ella en el trayecto murió y me vi sola en el camino. Si bien sé que la labor del escritor es la soledad y disciplina, he tenido que luchar contra mi propia desesperanza como si estuviera andando en un enorme desierto, sola. Las fuentes a las que recurrí son las mitologías de todo el planeta. Lo complicado fue armar el rompecabezas.

Para adentrarse en este tipo de historias o imaginarlas hay que creer necesariamente en la existencia de seres extraterrestres o que se puede viajar a otras dimensiones, ¿ha tenido experiencias con alienígenas o quizá se ha visto interactuando en otros planos?

Como ya dije, mi interés en estos temas se circunscribe a la historia. No me importa ver ovnis y sentirme, por ello, especial. Pero eso no significa que no los haya visto. Claro que los he visto. Ahora bien, sí creo en la existencia de otras razas extraterrestres y en la interacción de las mismas desde el inicio del género humano. Basada en esa creencia he creado una ficción.

A veces cuando se piensa en otros seres del universo los imaginamos mejores que
Afirma creer en la existencia de razas
extraterrestres
nosotros, es decir, con un elevado nivel de conciencia y habitando sociedades solidarias y armónicas, además, claro está, gozando de una serie de superiores adelantos científicos-tecnológicos, ¿por qué tendemos a idealizar esos mundos? ¿Tiene que ver con los anhelamos para nosotros y que no podemos lograr por más que queramos?

Yo no pienso eso.

Pero su personaje pese a lo anteriormente expuesto no llega a ningún planeta distinto, ¿cuándo es que se da cuenta de esto? ¿Hay decepción en ella?

Así es.  Ella piensa que ha viajado en el espacio, cuando recién al final del primer libro se da cuenta que ha viajado en el tiempo, a través de un agujero de gusano, es decir, de una deformación espacio-temporal. Helen queda en shock.

¿Su protagonista Helen Haiff tiene mucho que ver con usted?  ¿Los periodistas son especímenes mejor dotados a darle una oportunidad a los sucesos fantásticos? ¿Quizá tienen más fe o la mente más abierta a situaciones no tan comunes?

Los periodistas son como detectives, pero a la vez son gente común y corriente. No son especialistas. Por eso, el lector se identifica fácilmente con ellos. Los mueve la curiosidad para hurgar y buscar más allá de las apariencias. El periodista de investigación es un personaje muy usado ahora en las novelas modernas.

Fue una de las primeras en abordar
temas de género y de la vida
cotidiana en el Perú 
La mitología, sus dioses y arquetipos se hallan muy presentes en nuestra mente y en su novela, pero a todas luces se han distorsionado con el devenir de los tiempos, sin embargo, tomándolos en serio, por decirlo de alguna forma, ¿podemos llegar a la verdad respecto a nosotros y a la vida?

La mitología es la memoria colectiva de los pueblos. Así lo afirman estudiosos como Eliade y Jung. Sin embargo, esa memoria es como un teléfono malogrado, es una memoria tergiversada, deformada por el tiempo, pero que alberga un fondo de verdad. La cosa es encontrar esa verdad. Heinrich Schliemann la halló en La Ilíada y de esa manera, descubrió Troya.

Ha manifestado que hacer literatura fantástica en el Perú, le produjo problemas existenciales, nos puede explicar por qué.

Mi libro “Soy una rubia…” fue ampliamente difundido en los medios. En cambio, “Helen Haiff” es menospreciada en el Perú. El género de ciencia ficción no está de moda. Tal vez sea por el incipiente desarrollo de las ciencias que hay aquí, porque justamente adolecemos de industrias. He mandado mi libro a todos los medios de comunicación peruana y ninguno, salvo excepciones, se ha dignado mencionar algo. Quizá sienten que es poca cosa. Eso demuestra nuestro atraso cultural. No estamos educados para la diversidad. Todos debemos escribir más o menos de lo mismo, si no, no existimos.

A simple vista sus novelas han tocado temas diversos, y aparentemente no tienen
Un libro que le ocasionó muchos
quebraderos de cabeza 
nada que ver, pero supongo que habrá algún hilo conductor entre “Soy una rubia al pomo y qué”, “Jesús según los apócrifos”. Le proponemos la idea de la provocación y la polémica, ¿usted se ve así?

Sin caer en el orgullo, puedo decir que me gusta abrir puertas que antes estaban cerradas. Cuando escribí “Soy una rubia…”, muy pocas mujeres se atrevían a escribir crónicas tocando temas de género y la vida cotidiana. Ahora todo el mundo lo hace. Cuando escribí sobre Jesús, nadie hablaba de religión. Era un tema tabú. Ahora, en cambio, se debate un poco, aunque no mucho. Recuerdo que una vez iba a dar unas conferencias sobre mi libro de Jesús en una institución reconocida y a última hora, cambiaron de opinión y dijeron que no porque “alguien de arriba” no quería. Así, he tenido muchos tragos amargos. Lima es una sociedad excesivamente conservadora. Al comienzo, cuando escribí el libro de Jesús me dio un hincón de miedecito. Imaginaba que iba a venir Cipriani (Primado de la Iglesia Católica peruana) y me iba a encerrar en alguna mazmorra. A veces me da la sensación que Lima se hubiera estacionado en el virreinato y la gente no se da cuenta.

A propósito de Jesús, tuvo la valentía de escribir un libro sobre él junto a su colega Rose Marie Paz Wells (fallecida) en medio de una abundante literatura que se ha escrito sobre personaje a través de los tiempos, ¿cuál fue su aporte?  ¿Qué tipo de Jesús nos propuso? ¿Qué cuenta “Jesús según los apócrifos” que no lo haya dicho, por ejemplo, el escritor Juan Arias en su “Jesús, ese gran desconocido”?

National Geographic basó su especial sobre
Jesús casi en todo su libro, pero apenas
la mencionó
Sobre Jesús se han escrito cuchucientos libros. No solamente el de Juan Arias que es una versión demasiado edulcorada y canónica. El Jesús que propongo es un Jesús más humano. Su humanidad no lo menoscaba sino lo enriquece. Y me basó en los evangelios apócrifos para enriquecer esa mirada. Evangelios que fueron sacados del canon bíblico porque iban en contra de la imagen endiosada del Jesús del Vaticano. En mi libro hablo de su infancia problemática, de sus dudas, de sus afectos, de su compañera, de los vínculos familiares con los apóstoles, de quienes fueron en realidad los reyes magos, la estrella de Belén, de la “inseminación artificial” que tuvo María, etc. etc. El libro se vendía en las librerías de Madrid. No sé si ya se agotó la edición porque he perdido comunicación con la editorial española Nawtilus. Ya no me hablan por más que lo he intentado una y mil veces. No sé porqué. Al respecto, quisiera mencionar algo. El año pasado salió un fascículo sobre “La vida secreta de Jesús” publicado por la National Geographic. Al leerlo me di con la sorpresa que se habían basado prácticamente en todo mi libro, y apenas me habían hecho una tímida mención en la página 25. Me percaté del plagio cuando vi en el fascículo la teoría de la inseminación artificial de María que es una de las hipótesis inéditas y propias de mi libro. No estoy acusando a la National Geographic directamente sino a alguien en la cadena de decisiones al tercerizar el servicio. Concretamente me refiero a la periodista de Barcelona que figura en los créditos. Ella debió tomar las investigaciones de mi libro y hacerlas como si fueran suyas. Le escribí a ella, pero nunca me respondió. En fin. Eso me deprimió mucho, porque desde el Perú no se podía hacer nada. Ya había hablado con un abogado.
Es auténtica por donde se la mire

Los primeros cristianos, Jesús, entre otros, son temas que aborda en su blog “Sacudirse de los dogmas” ¿qué le hizo inclinarse por ellos, dejando de lado, por ejemplo, el literario?

Durante años he sido periodista. Me sentía cómoda en el formato de  “ensayo”.

¿Es una persona religiosa? ¿Cómo vive o experimenta sus creencias de ese tipo?

Yo no soy ni atea ni cucufata. Trato de buscar un justo medio. Por otro lado, soy crítica con algunas de las creencias de la New Age. Mejor es tener los pies en la tierra y no creer en cualquier cosa solo porque lo dice un gurú. Siempre estoy buscando un equilibrio entre mi fe y mi razón. Sin embargo, me inclino por las paraciencias cuando éstas tienen un buen sustento. Me parece que ahí está el futuro.

Usted defiende su derecho a pensar distinto y a escribir sobre ‘otras cosas’; ha sido criticada por eso, y no ha tenido reparo en decir fuerte y claro: “Escribo esas cosas porque me da la real gana”. ¿Siempre fue frontal a la hora de decir su verdad?

Es un defecto que tengo.

Dando a conocer la primera entrega de su trilogía
Por lo que hemos podido observar en escritores, artistas y gente común y corriente, a Lima se la quiere o se la odia, pero más prima esto último,  si es así, entonces, se nos antoja preguntarle: ¿Qué hace allí, una creadora en el amplio sentido de la palabra? Que  ha llegado a declarar: “Aquí en Lima todos tienen que pensar igual. Se expulsa al que piensa diferente, lo consideran un bicho raro, un paria. Aquí no hay diversidad de pensamiento, variedad de puntos de vista, pluralidad de visiones. Siempre es lo mismo”.

Ya no tengo ni dinero ni edad.

Volviendo a su novela “El fantástico viaje de Helen Haiff”,  ya sabemos que es una trilogía, y que pronto saldrá a la venta en ebook, en ese sentido, queremos que nos informe si hay fechas tentativas para la publicación del resto de la trilogía.

Sí, claro. Las coordinaciones se han hecho con Casa Tomada. El próximo año habré terminado de publicar la trilogía.

¿Cuándo publica un libro nuevo le inquieta saber cómo lo recibirán los lectores? ¿Tiene forma de obtener esta información?

Me inquieta como a cualquier escritor.

¿Siempre queda satisfecha con el resultado de sus libros?

Por supuesto que no.


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