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viernes, 10 de junio de 2016

Vicente Torres:"España tiene muchas cualidades latentes u ocultas"


Va de un lado al otro con perfil bajo, algo silencioso, pero con los ojos bien  abiertos y los oídos alerta.  Quizá no llama la atención y pasa desapercibido, sin embargo, está  ahí, tomando nota de todo lo que acontece a su alrededor para luego volcarlo en sus escritos literarios y de prensa. Ese es Vicente Torres, un filósofo, narrador, articulista y crítico social, comprometido consigo mismo, leal a sus ideas y que expresa lo que piensa sin caer en la ofensa o la vulgaridad. 
Por estos días el autor se encuentra promocionando su novela Yo estoy loco, donde narra las vicisitudes de un inmigrante cubano que llega a España y choca con una realidad distinta a la que soñó. 
Has dicho: "Escribo a título personal y sin más apoyo que el que me proporcionan mis propias convicciones", ¿desde cuándo lo haces y qué te conduce a hacerlo?
Escribo desde hace mucho y con esa frase quiero significar que respeto a los lectores escribiendo lo que realmente pienso, sin dorarle la píldora a nadie.
Una exhaustiva obra escrita junto
a Rafael Marí
Tienes una larga trayectoria como columnista en varios medios de comunicación, ¿se puede afirmar que eres más periodista que escritor?  ¿Qué los une o separa?
Puedo hacer varias cosas: comentar alguna cosa, desarrollar alguna idea o inventar una historia. En todos los casos me sirvo de mis experiencias y los razonamientos que han generado.
Muchos afirman que redactar un artículo de opinión no es lo mismo que escribir literatura, pero en tu caso, por la naturaleza de los temas que abordas, podría pensarse que sí, ¿de dónde vienen las ideas? ¿Demoras en desarrollarlas? ¿Nacen con una intencionalidad?
Un animal se adapta a la vida de forma instintiva, y por eso no se equivoca nunca; el azar es determinante en su caso. El ser humano está obligado a pensar todo lo que hace; puede equivocarse, pero la intención es la que vale; una buena persona siempre intenta hacer las cosas bien, así que lo vuele a intentar aprovechando la experiencia que le ha proporcionado el fracaso. De todo este discurrir sobre la vida surge una línea de pensamiento. En mi caso, de ahí sale todo. Mi única intencionalidad consiste en dar mi opinión sin esperar que tenga ninguna trascendencia.
El filósofo que hay en ti  ¿dónde se ubica cuando el periodista o el escritor están en plena labor?  ¿Le dejan participar? Si es así, ¿qué aporta?
El mayor elogio que se me puede hacer es llamarme filósofo. Todo lo que hago lo hago sin prescindir de  ninguna de mis facetas.
En estos tiempos, ¿qué problemas se plantea con más frecuencia un filósofo como tú? ¿Cuál es el que ocupa el primer puesto? ¿Existe una solución viable para este?
Dado que no tengo capacidad para cambiar nada, y eso es una suerte, porque probablemente empeoraría lo que cambiara, mi situación es la del espectador. Hay muchas cosas muy preocupantes, sobre todo a corto plazo, en que la catástrofe siempre acecha. A largo plazo tengo confianza en el instinto de supervivencia de la especie humana.
El autor expresa que confía en el instinto de supervivencia
de la especie humana
Eres miembro  de la Sociedad Internacional para la Investigación Filosófica, ¿qué te condujo a afiliarte a esta entidad? ¿Cuál es tu papel dentro de ella? ¿Cuál es su meta conjunta?
Para entrar en esta sociedad el requisito es pasar un test de inteligencia. El mismo que me sirvió para entrar en Mensa me permitió hacer lo propio aquí. Estas sociedades o asociaciones se fundaron por motivos altruistas, pero dado el escaso número de afiliados que consiguen se quedan en meros clubes de amigos.
Perteneces a Mensa, una organización internacional que agrupa a gente con un grado de inteligencia superior. Una de cada 50 personas está en condiciones de pertenecer a esta comunidad, ¿eres un superdotado?  ¿En este tipo de pruebas se toman en cuenta todos los tipos de inteligencia? ¿Qué es ser inteligente?
 Como has dicho, para entrar en Mensa hay que superar un test de inteligencia y aunque no puede decirse que sea una prueba fiable, es más objetivo que la opinión de la mayoría. Como has dicho, en  Mensa puede entrar una de cada cincuenta personas y eso significa que en Mensa España podría haber alrededor de ochocientos mil afiliados. El número de socios está muy lejos de esa cifra, no llega a dos mil. Los superdotados españoles no pueden sentirse representados por los socios de Mensa. Yo me di de baja hace casi un año. Al ingresar en Mensa se puede pensar que se va a encontrar allí con más comprensión, más capacidad de diálogo, más apertura de ideas, pero la realidad es que dentro rige la misma ley de la manada que en todas partes. Personalmente, separo la inteligencia de la sabiduría. La inteligencia quizá se deba en una gran proporción a la genética, mientras que la sabiduría es fruto de la voluntad. Creo que está al alcance de quien la busque.
 Al lado de Juan Luis Bedins, presidente de la Asociación
de Autores y Críticos de Valencia  (CLAVE)
Y ¿qué hay de la inteligencia de los animales y sus derechos? En algunos países se les quiere dar la categoría de personas no humanas a ciertos primates, algunos cetáceos, delfines, elefantes y urracas porque registran conciencia de sí mismos, equilibrio de razón, sentimientos e idiosincrasia, ellos siguen evolucionando tal como lo hacemos nosotros, ¿por qué el humano se sigue creyendo el amo y señor de todo y de todos?
El ser humano debe tratar bien a los animales, pero no porque éstos tengan derechos, sino por respeto a sí mismo. Creerse amo y señor de algo es una torpeza propia de mentalidades infantiloides. Lo correcto es considerarse responsable.
En 2014 publicas por vez primera, y lo haces junto Rafael Marí, ¿cómo se gesta 1978. El año en que España cambió de piel?  Viendo la España actual, ¿consideras que pesan más los errores  que los aciertos? ¿Es el país con que soñabas?
España tiene muchas cualidades latentes u ocultas. Para desarrollarlas hace falta tener conciencia de ellas y también de los defectos y de los errores que arrastramos.
¿En algún momento quisiste militar en el algún partido político? ¿Hacia dónde se inclinan tus convicciones políticas?
Para que yo pudiera militar en un partido político español tendría que haber separación efectiva de poderes y así y todo dudo que me interesara.
Su segunda publicación 
En 2015 aparece Valencia, su Mercado Central y otras debilidades, un libro donde tu personaje es tan de todos que puede haber nacido en cualquier lugar del mundo, y no solo eso, narras situaciones que igualmente  se pueden dar en otros escenarios sociales, ¿qué pretendías con esta obra?  ¿Resultó ser el fiel reflejo de lo que querías contar?
Este libro nació a rebufo del anterior. En aquel caso estábamos constreñidos por un asunto y debíamos ceñirnos a él. Pensé en hacer otro libro igual, pero con libertad de asuntos a tratar. Lo que ocurrió fue consecuencia de que los libros tienen voluntad propia y el de este era que lo escribiera yo. Ello también me permitió poner cosas que de otro modo tendría que haber dejado en el tintero.
¿Cómo ves a tu Valencia actual? ¿Añoras a la del pasado? ¿La visualizas de alguna forma precisa en el futuro?
No se trata de añorar la Valencia del pasado, sino la que habría podido ser, si hubiera habido más voluntad de entendimiento y de servicio a los ciudadanos por parte de la clase política. Desgraciadamente, el ciudadano en España, hoy por hoy, es un medio del que se sirven unos cuantos para conseguir sus propósitos. Y si llega un partido que los trata correctamente no lo votan.
Escribiste un artículo con el título "Una lengua que hablan cuatro gatos", en la que manifiestas tu malestar por la imposición de lenguas que, según tú, están condenadas a desaparecer, ¿cómo podemos preservarlas sin necesidad de imponerlas?  Teniendo en cuenta que a muchos no les interesa (incluyo valencianos y población extranjera) porque nos le sirve para comunicarse fuera de la comunidad, menos aún, fuera de España.
Creo que cualquier lengua, o casi cualquiera, podría servir como lengua franca. Que unas sean más habladas que otras se debe al azar. Y hay que aceptar las cosas como son y no tratar en vano de oponerse a las fuerzas del destino. Creo que cuando se obliga a usar una lengua, se la mata. Otra cosa es que se fomente su estudio mediante incentivos.
Un escritor y periodista leal a sus convicciones 
Tu más reciente obra es Yo estoy loco, en el que tocas el tema de la inmigración a través de un cubano que sale de su isla en busca de un futuro mejor, pero a veces no todo es color de rosa fuera, la gente no te lo pone fácil tampoco el nuevo entorno que te obliga a seguir sus normas, ¿cada vez es más complicado triunfar o siquiera tener una vida digna en el país de nuestros sueños?
En la novela he tratado de mostrar actitudes en las que se incurre a menudo de forma impremeditada y que no convienen a nadie. Más que un retrato de España es una radiografía de algunas zonas íntimas. La situación, en el caso concreto del protagonista de la novela, es dramática, porque no puede volver a su país de origen.
Tu personaje es un tipo preparado, confía en sus méritos profesionales, sin embargo nada de eso le sirve al llegar a su destino, le ha pasado a muchos, de médico a camarero, de ingeniero a obrero de la construcción, y es seguro que seguirá ocurriendo, ¿no es así?
Yo creo que cuando haya separación de poderes en España las cosas empezarán a cambiar, aunque los cambios no serán de un día para otro. Pero entonces un ciudadano podrá sentirse adulto, y no tutelado por quienes mandan, y eso propiciará que se valore más a la persona y al trabajo bien hecho.
¿El miedo al extranjero es algo actual o siempre existió?
Un ser humano tiene la tentación de instalarse en una burbuja emocional en la que se siente cómodo. Cualquier persona de la que se piense que puede romper la burbuja inspira temor. Luego, también hay un complejo de inferioridad en muchos que les obliga a compensarlo con  el de superioridad.
Le une una estrecha amistad al escritor Fernando Iwasaki
Una escritora se lamentaba al comprobar que España está perdiendo a sus jóvenes talentos, que se marchan y que nunca retornarán. Afirma esto porque se trata de una generación con otra visión del mundo que se puede adaptar a otro entorno y hacerlo suyo, ¿opinas lo mismo? ¿Qué fue de aquello que la tierra jala?
Esos talentos se van a sitios en los que se les reconoce su valía profesional. En España hay demasiados condicionantes para que esto ocurra. En el momento en que en España se tengan en cuenta, en primer lugar, los méritos profesionales, muchos de los que se han ido volverán.
Muchos desdeñan la autopublicación, hablan de obras de mala calidad, que se saca a la luz cualquier cosa, ¿cómo avalúas la gran cantidad de libros que editan bajo esta modalidad?
Su nueva obra toca el tema de la
inmigración
Creo que también hay grandes escritores que fundan su propia editorial y así pueden quedarse con todo el beneficio que generan sus libros. Por otro lado, las editoriales de prestigio, o de autor, también han publicado algún que otro bodrio.
Junto a 60 autores estás participando en una antología a favor de los derechos humanos en Arabia Saudí, ¿cómo surgió el libro Palabras para Ashraf?  ¿Es posible erradicar el fanatismo religioso? ¿Por qué en estos tiempos nos hallamos viviendo tanta intolerancia al respecto? Se me pidió, igual que a otras personas, una colaboración para ese libro, escribí el texto lo antes que pude y lo mandé. Quizá mi colaboración fuera la primera en llegar. Creo que el fanatismo religioso tendrá que desaparecer algún día; probablemente se haya iniciado ya, de forma natural, ese proceso y los líderes religiosos, temerosos de perder poder por este motivo, empleen todos los medios a su alcance para reforzar ese fanatismo.
Te caracterizas, a decir de muchos, por ser un hombre discreto, al que le gusta pasar desapercibido. Son características o cualidades poco cultivadas o habituales en estos tiempos que corren, ¿no crees?
No sé si me gusta pasar desapercibido o si paso desapercibido. En cualquier caso, Sócrates, uno de los personajes que más admiro, jamás hizo nada por pasar a la historia. 


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