Mi invitado en "Momentos" es el escritor Rafa Sastre. No se pierdan la entrevista.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Heberto de Sysmo: "Prefiero pensar que es imposible no hallar la poesía en alguna parte"


Si firma como José Antonio Olmedo López-Amor o Heberto de Sysmo qué más da. Lo importante es lo que comunica a través de la poesía, la música o la pintura. Lo viene haciendo hace más de dos décadas con fluidez y solvencia pero aún cierta gente no entiende esta supuesta dualidad. Donde algunos ven cierta contradicción, ambigüedad o complicación a la hora de definirse o distinguirse, él y su otro yo, lo asumen como una doble oportunidad de ser, estar y crear, aunque no duda en afirmar que se identifica más con su parte inventada.  "Considero a mi seudónimo como mi verdadera identidad, o al menos esa parte de uno mismo más artística, honesta y comprometida que la mundana y aspira a no dejarse corromper por el entorno", resalta.
Nunca ha tenido problemas con Heberto
de Sysmo
Discurres por la escena literaria con dos identidades: Heberto de Sysmo y José Antonio Olmedo López-Amor, ¿esto te genera alguna dificultad a la hora de presentar tus obras o de cara al público? ¿De dónde la necesidad de crearte un pseudónimo?
Quiero pensar que por la escena literaria discurro como Heberto de Sysmo, esa es la idea. En cuanto a la primera pregunta, nunca me he planteado su respuesta. Aunque parezca mentira, nunca he pensado en la opinión de los demás sobre este asunto, lo he vivido como algo natural, de hecho, considero a mi seudónimo como mi verdadera identidad, o al menos esa parte de uno mismo más artística, honesta y comprometida que la mundana y aspira a no dejarse corromper por el entorno.
La verdad es que el hecho de firmar mis obras con un seudónimo, algo que llevo haciendo durante más de dos décadas, es algo que siempre ha llamado la atención a otras personas. Lo que comenzó siendo una simbólica rebelión juvenil, de convicciones morales, se ha ido transformando con el paso del tiempo en una razón de ser. El hecho de necesitar separar —aunque en el fondo no sea más que distinguir— el yo —al que creía únicamente— lírico del yo mundano, me ha demostrado que las preocupaciones que hoy en día tengo sobre la belleza, el arte, el ser y el lenguaje, siempre estuvieron ahí.
¿Quiénes son Heberto y José Antonio? ¿En qué se diferencian uno del otro? ¿Qué terrenos le son propios?
Como he dicho antes, son univitelinos, una misma conciencia imposible de escindir  que como resultado de su inquietud y de su compromiso moral con el arte trata de diferenciarse a sí misma —artísticamente hablando— de sus múltiples voces.
Comencé firmando con seudónimo mis poesías de adolescente. Más tarde, también algún relato. Después, estampé la misma firma en mis cuadros, e incluso en un disco compuesto por ocho melodías a piano que compuse y grabé —pero no edité— a los veinte años. Así que lo que empezó como una signatura lírica ha abierto su arco a múltiples facetas artísticas.
Firmo con mi nombre y apellidos todo lo demás: artículos, ensayos, crónicas, entrevistas. Siempre se ha dicho que somos nosotros mismos cuando estamos solos; mi soledad es la palabra y pretendo reconocerme en la poesía, que no es poco.
Retrato hecho por Isabel Alamar
Eres narrador, poeta, crítico literario y cinematográfico, ensayista, cronista, articulista y divulgador científico, sin duda alguna, podrías haber nacido en el Renacimiento, ¿qué te conduce a desenvolverte en tantas áreas?  ¿Es vital para mantener todas las vías de expresión abiertas?
Supongo que ser inquieto creativamente es algo innato. Uno no decide pintar un cuadro, componer una melodía o escribir un poemario de la nada. Puede haber móviles económicos o de cualquier otra índole para hacerlo, en mi caso, diversificar ese decir artístico es algo intuitivo, siento que debo hacerlo así.
También considero que cada disciplina artística posee su propio lenguaje y por tanto, su propia área de expresión, y eso determina en ocasiones el formato que adquirirá esa expresión artística que pretende manifestarse. Prefiero considerarme un artista-canal que un artista-caudal. El caudal nos es dado, nadie ha descifrado todavía los mecanismos de la inspiración, por tanto, ser un autor que trata de satisfacer sus necesidades, que trata de encontrarse y reafirmarse en lo que hace dejó de ser algo meritorio para mí, no encuentro nada extraordinario en ello. Para mí escribir, pintar o cualquier otra expresión artística es algo vital.
Tu espíritu inquieto te ha llevado a colaborar con una treintena de publicaciones impresas y digitales, tanto nacionales como internacionales, ¿cómo repartes tu tiempo entre tantas ocupaciones? ¿Cuáles son tus prioridades?
La verdad es que uno va adquiriendo compromisos y llega un punto en que ya no es consciente de si el tiempo disponible hará posible llegar a todos ellos. Trato de ser disciplinado y ordenado, la organización es la clave. Es imprescindible anotar las fechas de entrega de los textos y en base a ello administrar el tiempo de trabajo.
Lamentablemente hay ocasiones en que no puede llegarse a todo, muchas veces se aplazan las lecturas, las reseñas, pero siempre por circunstancias, no por voluntad. Trato de llevar una rutina en la escritura que alterne con la lectura, el estudio, la asistencia a eventos y todo lo imaginable. Me tomo muy en serio lo que hago, y en cuestión de crítica, por ejemplo, prefiero aplazar la entrega a llevarla a cabo sin dedicarle el tiempo que merece.
Durante su participación en un recital
poético en Alfafar
Tu terreno por excelencia es la poesía, ¿en qué momentos la descubres y cómo se ha dado la relación con ella en todo este tiempo?  ¿Te acompaña siempre o a veces se marcha?
Yo descubro la poesía a los catorce años. En mi primer año de instituto participé en un concurso de poesía y tuve la suerte de ganar el primer premio. Yo era muy imaginativo entonces, muy fantástico, y ganar aquel microscópico certamen supuso para mí una importante afirmación. Aunque mis lecturas previas fueron de narrativa y ciencia ficción, participé en aquel evento presentando un pequeño poema escrito sin referentes. El premio consistía en un trofeo y un lote de libros, y en dicho lote descubrí a Pablo Neruda. Veinte poemas de amor y una canción desesperada me hizo comprender que en las palabras había mucho más de lo que jamás había sospechado. Neruda me llevó a Bécquer, Bécquer a Salinas, empecé por poetas románticos e hispanos para más tarde ir descubriendo el resto, lo que supuso para mí un hallazgo determinante a la hora de canalizar mi tiempo libre.
Mi relación con la poesía hasta el año 2011 fue personal y podríamos decir que terapéutica. Guardo muchísimos folios escritos para el cajón, incluso libros encuadernados que jamás publicaré. Muchas han sido las satisfacciones que me proporcionó la escritura hasta ese año, hasta que di el salto a la publicación en diciembre de 2011 con Luces de antimonio, y empecé entonces una etapa en la que ya sin dubitaciones, decido dedicar mi vida a la escritura —siempre en la medida de lo posible— de manera intensa, enriquecedora y evolucionista. Hasta ahora siempre me ha acompañado y espero que así sea.

¿El ser poeta está integrado en tu personalidad o es una especie de ropaje que puedes quitarte a tu antojo?
Ser poeta es una forma de vida y una forma de ser y estar en ella, no es algo que te puedas poner o quitar a tu antojo. Aunque afirmar que soy poeta me resulte algo todavía desproporcionado, sí considero que vivo la poesía como una fuerte vocación.
¿Has sentido en alguna ocasión que tu condición de poeta es una pesada carga y pensaste en aparcarla por un tiempo o quizá dejarla por completo? ¿Hay momentos de ese tipo?
El testamento de la rosa,
una de sus obras que le trajo muchas alegrías
No sé si una pesada carga, pero sí conlleva una responsabilidad —en tanto a que aquello que escribimos se hace público—, un arduo trabajo en la sombra que pocos reconocen y lamentablemente un desencuentro constante con un sector muy amplio de la sociedad. La exigencia personal de cada cual determina la presión a la que puede someterte la escritura, como también la autocrítica o la crítica ajena: por el momento, incluyendo el desasosiego que conlleva escribir un poemario utilizando un talento limitado, y un sistema incompleto de signos, como lo es el lenguaje, a mí me ha compensado el esfuerzo y jamás he pensado en dejarlo.
Tras ser elegido uno de los 12 poetas jóvenes más destacados de Valencia, ¿pensaste que buena parte de tu camino literario estaba hecho y que en adelante todo sería más sencillo? ¿Consideras que ya cuentas con un lugar en la escena poética?
Participar en Cartografías de Orfeo (Isla Negra Editores, 2014), la antología a la que aludes, fue uno de esos regalos inesperados que te depara la vida. La apuesta de Sergio Arlandis como antólogo me incluye entre una nómina de poetas a los que sigo y admiro y no puedo estar más que agradecido. Por supuesto que no pensé en ningún momento que buena parte de mi camino estaba hecho, al contrario, saber que un referente como Sergio apostaba por mí fue un estímulo más para seguir creciendo y aprendiendo y, de alguna manera, poder refrendar con trabajo y esfuerzo, esa confianza depositada. Soy consciente de que tengo mucho que aprender y este tipo de logros animan a seguir trabajando. Como dijo Freud: he tenido una gran suerte en la vida, nada me ha resultado fácil.
La pintura es otra de sus grandes manifestaciones artísticas
En cuanto a si tengo un lugar en la escena poética valenciana, humildemente te contestaría que no, y no sería un ejercicio de falsa modestia. Creo que mi trayectoria como poeta es más que discreta, no busco protagonismo, no he publicado en grandes editoriales ni he ganado grandes premios. Trabajo a mi ritmo y hago lo que puedo dentro de mis posibilidades. No siento tener un lugar en este escenario, tampoco lo busco; supongo que todo volumen ocupa un espacio, pero creo que esa pregunta deberían responderla los demás.
¿Has sido crítico y exigente con tu obra poética? ¿Cómo evalúas tu poesía? ¿Cuáles son sus fortalezas?
Por supuesto. Faltaría saber si la crítica ha ido bien encaminada, pero la ha habido. Es algo necesario y recomendable. El lector activo y el tiempo son los mejores jueces.
No la evalúo ni creo que deba hacerlo. Creo que esa es una de las tareas del crítico. Como autor, siento la poesía intrínsecamente ligada a la vida, y por tanto, inmersa en un proceso de transformación que está influenciado —entre otras cosas— por la emoción y el instante. Trato de expresar lo que necesito transmitir y lo hago como puedo.
En cuanto a sus fortalezas, ignoro si las tiene, pero puedo hablarte de sus constantes.
Junto al gran poeta Jaime Siles y su hermano de letras, Gregorio Muelas
Cada uno de mis libros es diferente del anterior, en todos hay indagación, reflexión, emoción. Valoro el verso trabajado métricamente, si es necesario, recurro a la rima. Me gusta el verso libre con cadencia, no me gusta describir paisajes. Me inclino últimamente por un estilo culturalista. Me gusta el neologismo; el irracionalismo en pinceladas. En cuanto a la extensión de los poemas, me he ido apocando con el tiempo. Me gusta resolver en los dos últimos versos, o ser más contundente en ellos. Intento evitar hablar de amor, pero no lo consigo. El inconformismo y los conflictos interiores se manifiestan en mi poesía a través de una tensión en el lenguaje.
¿Cómo manejas tu ego en un ambiente tan competitivo como es el de la poesía? ¿Sueles compararte con el resto? ¿Te asaltan las inseguridades?
Trato de estar donde se me valora, donde cuentan conmigo. El proceso de selección natural —al que todos estamos sometidos— es tan inevitable como necesario.
Valencia es tierra de artistas. Tenemos y hemos tenido grandes poetas, jamás tendría la ocurrencia de compararme con ellos.
Estoy muy seguro de mí mismo. Seguro de esforzarme, de aprender, de crecer buscando siempre la orientación apropiada, seguro de buscar puntos de unión entre el fondo y la forma; seguro de que tengo muchas cosas que decir y de que tarde o temprano las terminaré diciendo.
En plena comunicación con el piano
¿La mala poesía es más frecuente que la buena?  ¿Cuándo es de baja calidad? ¿Y por qué algunas supuestamente malas tienen tanto éxito entre la gente? ¿Solo es cuestión de gustos?
Me gusta decir que en cuestión de arte no hay obras malas o buenas, creo que así debería ser; si tienes hambre o sueño y lo manifiestas no puedes equivocarte. Pero lamentablemente, todo se enjuicia en esta sociedad de etiquetas. La genialidad es siempre menos frecuente que lo vulgar o mediocre, si a eso te refieres.
Dejando a un lado si la poesía es mala o buena, para mí es de baja calidad, o no me interesa cuando: transita lugares comunes de formas comunes; no rompe clichés ni lo intenta; no transmite emoción ni reflexión; cuando no le encuentro qué tiene de poesía. Cuando carece de imágenes, metáforas, de rupturas gramaticales, cuando no crea, cuando abusa de la retórica o no sabe naturalizar el trabajo.
Parece inexplicable el hecho —como tú bien dices— de que algunas poéticas discutibles tengan  éxito entre la gente. Supongo que varios factores influirán en ello. Si tenemos en cuenta los intereses generales de la sociedad española, los contenidos de los programas líderes de audiencia en televisión, la depreciación de las humanidades, el analfabetismo inducido al que los diferentes medios someten al ciudadano, parece que la masa general de la sociedad no quiere calentarse mucho la cabeza con lecturas complicadas, sus compras van dirigidas al estereotipo, tradicionalismo, sentimentalismo o entretenimiento. Pese a todo, el verdadero artista seguirá creando aunque carezca de público.
¿Hacia dónde debe encaminarse la poesía? ¿Cuáles son sus retos actuales?
Con Gregorio Muelas en una entrevista radiofónica 
La poesía debe mirar a todas partes, debe ser plural, universal, libre y cercana, debe ilustrar, golpear, deslumbrar la conciencia, pero también todo lo contrario. En cualquier caso, ninguna disciplina artística debe oxidarse con el tiempo y debe ir admitiendo pequeñas innovaciones, ciertos cambios que tonifiquen sus músculos así como también debe llegar cada vez a más y más personas. En momentos socio-económico-culturales convulsos, todo artista debería crear —una obra al menos— influenciada al respecto. Cuando la injusticia ocupa las primeras planas, cuando la violencia se vuelve trivial por la costumbre, cuando el débil sufre y disfrutar de un pequeño placer nos hace sentir incómodos tras conocer la realidad, significa que debemos ponernos en marcha y no permanecer inmunes. Antes que artistas somos personas, la poesía no tiene porqué ser social o solidaria, el artista sí.
En cuanto a retos actuales, la poesía siempre ha sido un género minoritario en cuanto a ventas se refiere, un reto para ella es mantenerse, pero creo que no debería renunciar a hacerse más viral aprovechando las nuevas tecnologías. En todas las épocas ha habido y habrá poesía para todos los gustos, un reto actual sería convencer a la clase política de que la poesía, como cultura, no es un entretenimiento y merece invertir en su protección, divulgación y enseñanza.
Cultivas también el Haiku, y hace poco junto a Gregorio Muelas publicaste La soledad encendida, ¿cómo se dio el trabajo? ¿Primaron más los acuerdos que las discrepancias? ¿Fue una buena experiencia?

Uno de sus importantes galardones 
Gregorio Muelas es mi hermano de letras, junto a él he crecido literariamente y he vivido algunos de los mejores momentos que me ha deparado la escritura. La soledad encendida, libro que publicamos en 2015, fue un desafío —creemos, superado— literal y personal para nosotros. Creíamos tener una idea de lo que era el haiku pero ser alumnos de Vicente Haya en la Fundación Centro de Poesía José Hierro de Getafe nos abrió los ojos a la verdadera naturaleza de esta forma poética japonesa.
Por supuesto, primaron más los acuerdos que las discrepancias, ambos estamos en sintonía, tenemos muchas cosas en común y nos alegra el resultado final, un libro de poesía escrita por dos autores en el que el lector desconoce la autoría de cada poema.
Fue una experiencia extraordinaria a todos los niveles. De hecho, no descartamos repetir y compartir autoría en futuros proyectos poéticos.
¿Por qué últimamente hay tanto interés por el aprendizaje y el cultivo del Haiku? ¿Es verdad que constituye un viaje interior muy revelador? ¿Cuánto has descubierto de novedoso en ti a través de su conocimiento y manejo?
Tuve la suerte de hacerme esta pregunta hace tiempo. Uno de los motivos de este interés actual por el haiku lo encuentro en la prisa con la que vivimos. Este escenario de las grandes ciudades industrializadas, el estrés, invita a escapar al campo y meditar para evadir el alma. El haiku cumple taxativamente ese aspecto, además de ser breve. Nadie tiene tiempo para lo que de verdad importa. Otro factor influyente son las nuevas tecnologías, los ciento cuarenta caracteres, los mensajes instantáneos, inducen a decir mucho en pocas palabras, algo que ha revitalizado no sólo el haiku, sino también el aforismo.
Firmando libros tras un acto literario
Tan revelador es el viaje interior que propone, que en Japón, el haiku verdadero está considerado una vía espiritual.
Aunque parezca mentira, hasta la fecha yo nunca había escrito un poema de tres versos, mi concepción poética era casi epistolar. Ahormar la sensibilidad artística a un molde tan escueto supuso un gran descubrimiento para mí. Conceptualmente, ha sido mi máximo acercamiento a la poesía pura. Me interesa el tratamiento que en el haiku debe hacerse con el yo del autor. Hemos crecido en el imperio del yo y este pequeño gran formato japonés nos enseña a ver la vida y sus maravillas de otra manera. El haiku ha supuesto para mí una increíble síntesis de lo monumental, teniendo en cuenta que su foco de atención va dirigido a lo mínimo, y que ese mínimo es el fractal que representa al todo.
Acabas de publicar La flor de la vida: Elogio a la geometría sagrada, ¿cómo debemos acercarnos a este poemario? ¿Está escrito para todos? ¿Es de fácil comprensión?
Debemos acercarnos a él con el entusiasmo de quien quiere ser sorprendido en la lectura por aspectos de la vida en los que no había reparado. Con esa ingenuidad y entrega me gustaría que el lector se acercase al libro.
Si ningún libro está escrito para todos, este quizá lo esté menos. Confieso que no pensé en satisfacer a nadie al escribir este poemario, salvo a mí mismo. El tema me apasionó sobremanera y lo intenté desarrollar de forma coherente dentro de la obsesión y el caos que supone abstraerse en un escenario como el que propone el libro.
Ya una vez alumbrado y dado por terminado el trabajo, consideré necesaria la aportación de algunos colaboradores, como son en este caso David Acebes Sampedro, poeta vallisoletano encargado del análisis y notas a pie de página y Vanesa Torres, pintora madrileña que ha sabido dar forma a lo informe con sus pinturas. A ambos tengo que agradecerles su aportación, un trabajo encomiable que, sin duda, acerca el libro a los lectores y lo revaloriza. A ello hay que sumar mi introducción al libro, un texto en el que expreso mis fuentes y motivaciones, ese proceso de atracción a la idea generadora y en el que trato de invitar a leer, pero también a reflexionar e investigar por cuenta propia, a aquellos lectores menos conservadores y más inquietos y abiertos a los posibles nuevos conocimientos. Cada libro aspira a encontrar a su lector, me encantaría que este libro llegase  a mucha gente.
¿Por qué escogiste como tema la geometría sagrada? ¿Qué tienes que ver con ella? ¿Posee algún sentido místico para ti?
Al lado de David Acebes durante su presentación en Valladolid
Detrás de este libro hay una serie de apuntes y estudios que podrían constituir una tesis sobre la geometría sagrada. A cada paso que mi curiosidad e intelecto se adentraban en una materia a priori tan enrevesada o acientífica, advertía que todo era mucho más sencillo y real de lo que parecía. La geometría sagrada no es ningún tipo nuevo de geometría relacionado con divinidades, ni nada que se le parezca, es una forma diferente de ver la geometría clásica, una interpretación que la descubre intrínsecamente ligada a la vida y la estructura del universo. Me pareció un tema apasionante con múltiples lecturas y analogías con nuestra forma de vivir y nuestras preocupaciones. El magnífico espectáculo de la naturaleza, unas veces evidente, otras casi imperceptible, nos está manifestando un mensaje que estamos aprendiendo a descifrar.
Bajo mi punto de vista, todos tenemos algo que ver con la geometría sagrada. Como seres vivos que somos, ya adultos y maduros, estamos diseñados corporalmente con medidas y proporciones áureas: la morfología de nuestros dedos, desde el nudillo hasta sus articulaciones; la distancia de la nariz a la barbilla respecto del óvalo del rostro; la distancia desde los pies al ombligo respecto a la altura total. Ese patrón que también se encuentra en el crecimiento vegetal, en la estructura de cristales naturales, en la fisonomía de uñas, cuernos y pelambre animal, se ajusta a los números de Fibonacci. Parece que la razón áurea propone una belleza armónica que los antiguos ya conocían y quisieron trasladar al arte a través de la pintura, escultura y arquitectura.
Participando con sus obras en una exposición de pintura colectiva
Más que un sentido místico, yo diría filosófico, por ser más real que religioso. Si la geometría es la armonía y el equilibrio, si todas las personas se comportasen de forma geométrica no habría hambre en el mundo, no se maltrataría a los animales ni se incendiarían los bosques. Nuestra conducta padece la entropía de su propio sistema y es asimétrica. Uno de los poemas reza: hacer aquello / para lo que nacimos: / geometría. Galileo dijo que las matemáticas son el lenguaje en el que está escrito el universo, sin embargo, a nuestros hijos en las escuelas les enseñan el significado más pobre de los números: son cifras que expresan cantidad. Johannes Kepler, uno de los científicos que más admiro, dijo: donde hay materia, hay geometría, y casi cuatrocientos años después la ciencia sigue buscando la supersimetría de las partículas como la hipótesis más probable que relacionaría las propiedades de los bosones con los fermiones, resolvería problemas teóricos como el que representa la jerarquía y propondría candidatos adicionales para explicar la materia oscura.
Me impactó el poema El ángulo de Dios, "No hay pesebre, ni tumba, no hay vestigios, sólo un manual de vanas esperanzas". Muy duro, ¿no?  Seguimos buscándolo fuera. A propósito, ¿cuál es tu relación con Dios?
Juan Bedins comentando la obra de la dupla Muelas-De Sysmo
Puede resultar descorazonador tomado al pie de la letra, tienes razón. Pero no es más que una interpretación laica de ese silencio milenario que algunos tratan de manipular para controlar a las masas.
Mi relación con Dios es asintótica. Me inculcaron la religión católica, pero actualmente nada me empuja a rezar ni practicar fe alguna. Pienso que la ciencia, de no haber sido perseguida y manipulada, habría refutado hace tiempo muchas doctrinas. Respeto todas las creencias, me gustaría creer en algo sin temor a equivocarme, de momento sigo investigando y abierto a todas las posibilidades. Literariamente es distinto, recurro a Dios y su iconografía como recurso semiótico. Prefiero estudiar, experimentar, teorizar en busca de esa incógnita que decantarme a loar un mito que probablemente tenga una explicación más humana que divina.
También veo que rindes tributo, si vale la expresión, a la Teoría de Cuerdas,  con poemas de tres versos, por favor, cuéntanos al respecto.
Esto queda bien explicado en uno de los comentarios que David Acebes hace en el libro. De hecho, esa analogía de la fisonomía del haiku japonés (escrito de arriba a abajo) en comparación con la estructura de una cuerda y su consiguiente vibración en un sistema de once dimensiones, (el bloque de tercetos se encuentra entre bloques de versos endecasílabos), fue algo que yo hice de manera inconsciente y que él supo ver y reflejar en su magnífica aportación. Este hecho, como muchos otros en el libro, tienden a consumar una de mis preocupaciones líricas: aunar el fondo y la forma en un todo armonioso.
Reunidos con la escritora Patricia Cuenca poniéndose de
acuerdo en proyectos futuros
El poemario se compone de siete bloques, de manera que el bloque central está dedicado a estos tercetos que son el núcleo del sistema  y eje sintético del mismo, por lo que podemos dividir el libro en dos mitades simétricas, no sólo en el número de bloques, sino métricamente, ya que los bloques 2 y 3 están escritos en endecasílabos, al igual que los bloques 5 y 6, reservando el primer y último bloque a un representativo verso libre que introduce y clausura el viaje, como si los extremos del libro se disolviesen ad infinitum. Los tercetos y los endecasílabos no han sido elegidos al azar, ambos tienen simetría axial, y el número de poemas de todo el libro es 69. Así que he conseguido que la estructura del poemario a todos los niveles sea fractal, incluyendo los versos del tercer bloque, cuya ordenación responde a los números de la sucesión de Fibonacci.
El pintor y el músico que habitan en ti acompañan al poeta que eres, ¿eres capaz de convertir en poesía cualquier faceta de tu vida? ¿Dónde es imposible hallarla? 
Lo más cercano a eso que conozco es lo que hizo Gerardo Diego, poeta admirado. Cada vez que tengo entre mis manos sus obras completas siento palpar la vida entretejida a esas hojas, cada vivencia, cada emoción, suceso o pensamiento dejó en la poesía de Gerardo una huella indeleble. Prolífico como pocos, admiro su gesta pero no deseo parecerme en ese sentido. El tiempo es un bien escaso para mí. Las obligaciones y servidumbres obligan a priorizar los proyectos y he llegado al convencimiento de que para ser en el lenguaje primero hay que Ser fuera de él. Prefiero sentir el imperativo deseo de experimentar que el irrefrenable impulso de crear, ambos se complementan, se necesitan, pero cada uno a su tiempo.
En cuanto a la pregunta de dónde es imposible hallar la poesía, siguiendo la opinión de otro poeta admirado y ya desaparecido, Ignacio Caparrós, la poesía puede hallarse en todas partes y debemos poetizar sobre cualquier cosa, por nimia que nos parezca. Nada es ajeno a la belleza, entre otras cosas, porque todo depende del punto de vista de quien la observa. En poesía, tan importante es el qué como el cómo. Cada conciencia viviente es una probabilidad de manifestar y entender la vida y el arte de forma novedosa. Prefiero pensar que es imposible no hallar la poesía en alguna parte, pues qué sería de este mundo sin los artistas.

Pueden informarse más sobre el autor y su obra
pinchando
los siguientes enlaces:
https://www.facebook.com/joseantonio.olmedolopezamor
https://www.facebook.com/poesia.hebertodesysmo?fref=ts
https://acropolisdelapalabra.wordpress.com/
https://editorialultramarina.com/autores-ultramarinos/heberto-de-sysmo/
https://thebooksmovie.com/heberto-de-sysmo/
http://lastura.es/?p=1435



viernes, 5 de agosto de 2016

Alicia Muñoz Alabau:"La superación de un duelo es siempre relativa"




Alicia Muñoz Alabau es una escritora emocional desde la raíz hasta  la punta de su hoja más tierna. A ella podemos acercarnos para abrirle muestro corazón porque sabemos que no solo va a llorar con nosotros sino que también nos ayudará a levantarnos y alentará a seguir.  Si así es la autora, su literatura no podía ser distinta. Sus historias siempre están protagonizadas por mujeres fuertes, nutricias y provistas de un alto sentido de tolerancia y compresión. Por eso De dolientes y duelos es un libro de relatos que aborda la denominada literatura de duelo con otro talante y  no duda en encararnos a dramas tan humanos, donde nos reconocemos todos.  La autora vuelve a habitar otros seres y vidas, poniéndose en la piel y sentimientos de gente que padece pérdidas no solo físicas sino emocionales, esas que a veces no se hallan incluidas en la categoría de decesos como tal porque la muerte ocurre dentro de nuestra alma a partir de  la ruptura, la separación o el abandono. 

Cuando la pérdida, la ausencia o la muerte nos deja abatidos en cuerpo y alma, sin saber qué hacer o pensar, ¿solo nos queda la literatura para buscar identificación con el padecimiento de otros (que no solo nos pasa a nosotros), o quizá si tenemos un poco de facilidad para expresarnos plasmar por escrito lo que nos pasa por dentro? ¿Nos hace sentirnos acompañados en este tipo de emociones la llamada literatura del duelo?
Creo que la literatura ayuda, sin duda. En mi caso siempre ha funcionado como terapia y los momentos importantes de mi vida han quedado de una u otra forma plasmados por escrito. Necesito vaciarme de esa manera, poner en palabras lo que siento y tratar de interpretarlo. Y también es reconfortante encontrar todas esas emociones confusas y convulsas contadas por otros, de esa forma conseguimos no sentirnos tan solos y además sabemos que lo que nos ocurre no es tan inusual. En situaciones extremadamente duras, necesitamos sentirnos acompañados  y como a veces despreciamos la presencia física porque estamos demasiado atormentados, una lectura puede ser una buena opción.
La novela que le trajo grandes alegrías
De dolientes y duelos tu más reciente obra consistente en 17 relatos que abarcan toda una complejidad de situaciones  relativas a estas emociones y sentimientos que nos embargan ( y estamos expuestos) a lo largo de nuestra existencia, ¿qué te condujo  a escribir sobre este amplio tema?  Supongo que algunos te miraron con sorpresa ante tu decisión de escribir algo así, teniendo en cuenta que a un amplio sector le resulta morboso este tema o simplemente pasa o huye de él.
En realidad no fue algo consciente el hecho de escribir sobre el duelo, no fue algo que me propuse expresamente. Escribo bastante, a temporadas prácticamente a diario, no porque tenga una intención determinada, o un objetivo, no siempre para publicar. Escribo porque lo necesito, como una pulsión vital que me ayuda a tomar aire y seguir adelante. De ese modo, me encontré con que, fruto de una serie de duelos acumulados, tenía toda una serie de relatos que tocaban, de una u otra forma, el mismo tema. Pensé que tenían la consistencia suficiente como para explorar en esa línea y me decidí a continuar incorporando historias más ficticias o basadas en experiencias no ya personales, pero sí cercanas. Creo que no deberíamos huir de lo que nos resulta desagradable o mirar simplemente hacia otro lado. Conviene tener algún tipo de preparación en este sentido, aunque resulte sin duda muy difícil. Hay que tener en cuenta que todos estamos expuestos a situaciones de pérdida dolorosa, que todos en algún momento habremos de hacer frente a estas situaciones.
¿Ves realmente tu obra como un ejemplo de literatura de duelo? ¿Estás de acuerdo con  la clasificación o la consideras dentro de otro contexto o género?
Hasta ahora, no sabía que podía hablarse de una 'literatura de duelo'. De características similares sólo había leído La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero y me encantó, pero porque me encanta la autora y porque soy muy sensible a la literatura que habla de emociones. Creo que es eso en realidad lo que intento, plasmar emociones, por muy intensas, difíciles, intrincadas o inconvenientes que sean. Mis textos surgen de lo más profundo, arrastran sentimientos e intentan producir empatía, que los lectores puedan reconocerse en ellos.
Durante la presentación de su libro en el Museo de la Ciudad
de Valencia
Si la muerte física se tiende a ocultar o se aborda de puntillas, ¿qué pasa con la de índole  emocional? ¿Cuando muere un amor o renunciamos a él, o vemos culminar una etapa por decisión propia o ajena? ¿Cómo tratamos o abordamos esas pérdidas que no se ven?
Ese es otro de los temas que me resultaba interesante explorar. Los duelos se asocian, normalmente, a la muerte física, pero hay otras muchas situaciones que producen un proceso de duelo y que a veces se entienden menos. Se ve normal el duelo ante la muerte porque es un acontecimiento extraordinario, único y último ante el que todo el mundo se conmueve y todos te comprenden. Sin embargo una pérdida emocional es, en ocasiones, más difícil de digerir, ya que la persona no ha desaparecido (aunque lo haya hecho de tu vida) y también se vive como un fracaso difícil de asumir y de reconocer.
La gente vive la pérdida y el dolor de diferente manera, a unos se les acaba el mundo,  otros, se quedan paralizados, y hay quienes se desconectan, ¿cómo ha sido tu experiencia escribiendo en primera, segunda y tercera persona? ¿Has podido mantener a raya tus emociones mientras estabas creando?
En absoluto se mantienen a raya las emociones escribiendo sobre estos temas. Me he puesto en la piel de cada uno de los personajes, con mayor o menor distancia, pero siempre intentando homenajearlos, en el sentido de dar un sentido a su sufrimiento, de darle un valor o un reconocimiento, de decirles “tranquilo, es normal lo que te está sucediendo, tienes derecho a estar así de mal”. Es lo que a mí me gustaba escuchar en los peores momentos, es lo que más me ha ayudado. Quería ponerme del lado de los que sufren y darles la mano, sufrir con ellos.
Es una autora dotada de una enorme sensibilidad
¿Por qué los seres tendemos a buscar vivir algo, por ejemplo, un amor a sabiendas que las circunstancias no están de nuestro lado o en el peor de los casos, vamos a salir perdiendo? Lo digo por tu relato Julio en Santiago, donde su protagonista es consciente del final y que vivirá por siempre con la sensación de que dejó ir algo importante sin luchar.
Porque a veces sentimos la necesidad de vivir simplemente el momento. Es difícil hacerlo, pero creo que nos libera. No importa lo que venga después. La experiencia de la pérdida nos pone en contacto con la finitud, cobramos conciencia de lo efímero que es todo y entonces puede que queramos vivir el presente, saborear un amor, por ejemplo, aun bajo la perspectiva de lo no duradero y abandonarnos así al disfrute de lo fugaz. Es un cambio de enfoque que puede sufrir el que acaba de atravesar un duelo. Ese tipo de cosas que nos puede hacer madurar o, de alguna manera, nos enriquecen.
Lo más triste de alguien que sobrevive a un ser querido es no haberle podido decir todo lo que quería por miedo, vergüenza o falta de valentía (desde confesiones amorosas, secretos, rencores, odios, etc.). De eso y más trata tu relato Para una amiga, ¿tiene que ver con una experiencia personal?
Para una amiga, parte, efectivamente de una experiencia personal y reflexiona sobre todas esas cosas que se quedan por decir,  flotando para siempre en el universo paralelo de las cosas nunca dichas. Es por eso que pienso que deberíamos tener una mejor preparación ante esas situaciones en las que nos habremos de enfrentar a la muerte de un ser querido. Deberíamos estar más serenos y lúcidos, deberíamos decir todo lo que queremos decir, dar todos los besos y abrazos que nos apetezca, aprovechar de verdad los últimos momentos. En vez de eso, disimulamos, actuamos como si nada ocurriera, hablamos de trivialidades, intentamos hacer ver que todo eso va a ser pasajero y que pronto volveremos a nuestras vidas de siempre, queremos esquivar lo que inevitablemente llegará y nos alcanzará provocando una hecatombe que nos pilla siempre desprevenidos.
Sostiene que la mujer posee más ventaja a la hora afrontar
el dolor
Otro de tus relatos conmovedores es Querido papá, realizado de manera epistolar, donde la protagonista mantiene comunicación con su padre fallecido. Ella no acepta que él ya no esté más a su lado, y su resistencia al nuevo estado de las cosas casi rompe con su cordura y  ligazón con la realidad. Un hecho que se da muy a menudo en la realidad, ¿no es así?
La negación es una de las fases del proceso de duelo y hay quienes se quedan anclados en ella desarrollando patologías cercanas a la locura. Es una muestra de lo complicado que resulta asumir una pérdida y de cuántas vivencias diferentes podemos encontrar en torno a esta circunstancia.  La soledad también aparece como un ingrediente más que puede agudizar la devastación que produce el duelo. Eso es especialmente cierto en el caso de los ancianos. La falta de compañía y de actividades cotidianas, además de la vivencia de esos duelos que, inevitablemente la vida les ha traído, pueden hacer que esas últimas etapas de la vida sean especialmente dolorosas.
La soledad es un doloroso drama que padece un gran número de ancianos hoy en día, apartados de los nuevos grupos familiares que conforman sus hijos o nietos, se refugian en sus recuerdos, malviven  sus días con hambre de afecto, y esperan resignados su final, tránsito que en cierta forma es una agonía progresiva, desesperadamente lenta. Lo retratas con excelencia en tu relato Pena sobre pena.
En cuanto a la cuestión de las vivencias de los duelos por parte de hombres y mujeres, no pretendo sentar cátedra, simplemente hablo desde la experiencia, desde la observación y desde lo que he encontrado a mi alrededor. Creo que las mujeres son emocionalmente más hábiles y en ese sentido cuentan con una ventaja a la hora de superar los duelos. Sin embargo, como también somos más sensibles, estos se viven con más intensidad y pueden contener momentos más álgidos. Si la mujer es madre, hay una fuerza añadida, porque sabe que tiene que sobreponerse por sus hijos, porque tiene una responsabilidad con ellos. Además contamos con la ayuda fundamental de otras mujeres. Sabemos comunicarnos y sabemos apoyarnos. Todo ello conforma una red que nos protege de las caídas y nos ayuda a levantarnos antes. Creo que los temas de la maternidad y el cuidado, asociados tradicionalmente a las mujeres, resultan claves también a la hora de abordar los duelos.
Sumergiéndose en su mundo creación 
La mujer es la protagonista por excelencia de De dolientes y duelos, ¿soporta mejor las pérdidas? ¿Se halla más preparada para el sufrimiento como sostienen algunos con cierta ironía? ¿De dónde emerge esa fuerza para secar sus lágrimas, tomar aliento y levantarse?
En cuanto a la cuestión de las vivencias de los duelos por parte de hombres y mujeres, no pretendo sentar cátedra, simplemente hablo desde la experiencia, desde la observación y desde lo que he encontrado a mi alrededor. Creo que las mujeres son emocionalmente más hábiles y en ese sentido cuentan con una ventaja a la hora de superar los duelos. Sin embargo, como también somos más sensibles, estos se viven con más intensidad y pueden contener momentos más álgidos. Si la mujer es madre, hay una fuerza añadida, porque sabe que tiene que sobreponerse por sus hijos, porque tiene una responsabilidad con ellos. Además contamos con la ayuda fundamental de otras mujeres. Sabemos comunicarnos y sabemos apoyarnos. Todo ello conforma una red que nos protege de las caídas y nos ayuda a levantarnos antes. Creo que los temas de la maternidad y el cuidado, asociados tradicionalmente a las mujeres, resultan claves también a la hora de abordar los duelos.
¿Y los hombres? ¿Enmudecen y se encierran cuando el dolor y el sufrimiento los supera? ¿Les cuesta sacar lecciones y sobreponerse?
Los hombres, ante la soledad que conlleva una pérdida, suelen quedarse más desorientados. Quizá son emocionalmente más dependientes y además más pudorosos a la hora de contar cómo se sienten.
Es honesta al decir que los duelos no desparecen nunca 
¿Superamos realmente un duelo? ¿Nos llegamos a adaptar a esas ausencias? ¿Es posible quedarnos en ese proceso y nunca recuperarnos aunque sigamos con la rutina de siempre?
La superación de un duelo es siempre relativa. Creo que se quedan trabados en nuestra piel, en nuestro corazón, en la manera en la que veremos la vida a partir de ese momento. Todos conocemos personas a las que describen sus duelos. Es frecuente escuchar: “es que se le murió un hijo a tal edad”, “su padre falleció siendo él muy joven”, “se divorció después de veinticinco años de casada”…, como explicación a por qué esa persona es de tal o cual forma o se comporta de tal o cual manera. Los duelos forman parte de nuestras vidas, nos modelan y es importante cómo los encaramos o asimilamos. En realidad, desaparecer, creo que no desaparecen nunca.
“El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”, dijo Buda alguna vez, ¿estás de acuerdo?  ¿Podemos elegir no sufrir, no pasar por un experiencia de ese tipo?
No elegimos sufrir, es un peaje que hemos de pagar, que se nos impone como algo consustancial al proceso vital mismo. Tal vez nos ayude a madurar, a fortalecernos , pero sólo tal vez. Es complejo, porque a algunas personas acaba debilitándolas para siempre. Ojalá nunca tuviéramos que vivirlo.
¿Cuál es la dicha o la ventaja de vivir una existencia corta y mortal? Se lo pregunto a alguien que ha vivido muchas existencias no exentas de dolor y sufrimiento en su libro De dolientes y duelos.

Todos nos quejamos alguna vez de lo que nos ha tocado vivir. A veces, cuando me he quejado, he escuchado decir que, si no hubiera vivido todo lo que he vivido, no sería la persona que soy ahora y lo cierto es que creo que sí ha mejorado mi calidad humana. Las pérdidas nos hacen conscientes de lo verdaderamente importante, nos vuelven más humildes y tolerantes, más empáticos. Te das cuenta de lo que puede ocurrir en cualquier momento, de que nadie es realmente imprescindible y de lo absurdo que resulta preocuparnos por las nimiedades que conforman los problemas cotidianos. Optas por vivir más intensamente, por disfrutar de las pequeñas cosas. Tal vez esa sea la ventaja.

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sábado, 23 de julio de 2016

Antonio Tomasio: "El mundo es imperfecto y no todos actuarán como esperamos"

Antonio Tomasio es 'entrador', como suelen denominar en su tierra a la gente que sin timidez o complejo aborda a alguien que no conoce y se gana su simpatía, o a quienes se atreven a aceptar una tarea nueva, casi siempre sin saber de qué se trata, pero a la cual le ponen ganas. Esa es la habilidad que Tomasio desarrolló desde pequeño en su natal Arequipa (Perú)  y la que le ha ayudado a ser quien es ahora: un coach de fama internacional, prestigioso conferencista y exitoso autor de obras relacionadas con el crecimiento personal.
Estuvo hace poco España, justamente, promocionando su obra Uno (yo), pero en esta ocasión el autor mistiano nos habla de Wayra de los Andes, la historia de la llamita feliz que hace rato dejó su cordillera para viajar a otras partes del mundo.
En su hombre que busca siempre aprender del resto 
Es increíble el éxito que está cosechando dentro y fuera de tu país Wayra de los Andes, tanto que muchos libreros y críticos literarios han comparado tu obra con clásicos de la literatura como  Juan Salvador Gaviota, Ética para Amador e inclusive El Principito, ¿qué se te viene a la mente cuando recibes estos elogios?
Esas consideraciones me sorprenden y halagan, que lo comparen con obras de reconocidos autores, me incentiva a seguir por esta senda.
¿En qué momento aparece Wayra en tu mente creativa y cómo desarrollas su historia? ¿Qué tipo de enseñanza o conjunto de ellas querías trasmitir?
Como bien sabes el proceso creativo es complejo, y que mejor que aparezca en el momento cuando estás trabajando. Eso es lo que me pasó con Wayra. Después de leer sobre psicología positiva, en donde científicamente se demuestra que cuando llevamos a cabo ciertas acciones nos sentimos bien, por tanto, se incrementa nuestro nivel de felicidad . Wayra tiene una serie de encuentros, y en cada uno de ellos nos enseña de forma sencilla  cómo estar en armonía con nosotros, con nuestro entorno y, por supuesto, aprender a ser felices.
Sé que le has dedicado mucho tiempo a Wayra desde su concepción, pasando por la redacción, corrección y la selección de los dibujos, ¿quedaste completamente satisfecho?
Al final hay que parar y ponerse a revisar lo avanzando. Es importante detenerse en algún momento, de lo contrario, no se acabaría nunca (risas) . Tuve la oportunidad de trabajar con un excelente ilustrador que plasmó con su arte lo que le describía y requería comunicar. Deseaba visualmente apoyar al lector a identificar la situación que estaría por leer o al animal en cuestión.
Junto a July Freundt durante la presentación de su libro Wayra
¿Qué simboliza la llama? 
La llama es un animal que se puede domesticar y además es trabajador. En otras partes del mundo se le usa en reemplazo de los perros ovejeros y son muy eficaces. La llama posee una apariencia frágil, pero no lo es.
¿Por qué la designaste como protagonista? 
La llama, dentro de los animales de la fauna peruana, es la más productiva. De allí que se ajustaba a lo que pretendía contar con mi historia.
¿Wayra tiene algún significado en especial?
Sí,  Wayra en quechua significa viento, y este llega a todas partes. E incluso hasta dentro de una casa, siempre y cuando lo dejes entrar. Esta forma poética de definir o entender el viento me gustó, de allí, el nombre de mi personaje. Esto se puede resumir de esta manera: "Si no abres las puertas de tu mente las enseñanzas de Wayra no serán tuyas".
¿Bajo qué criterios realizaste el casting para escoger los animales que participarían en tus libros?
Cuando elaboré la lista de las características de la psicología positiva intenté enlazarlas con la variedad y características de todos los animales de la fauna peruana. Cada cual tenía una particularidad que la hacía especial. Eso facilitó el que pudiera hallarles una correspondencia.
En compañía de Luis Piedrahita, uno de sus nuevos amigos
¿Están todos los que debían o falto alguno?
En la fauna peruana hay muchos más animales, pero no, no faltó ninguno para que lo yo pretendía.
A cada animalito que participa le otorgas una cualidad, y ha habido alguno de mis colegas que no estuvo de acuerdo con el 'apellido' que le diste, por ejemplo, al zorrillo. ¿Denominarlo 'simpático' es excesivo?
Me alegra que lo menciones. Cuando el libro sale a la venta, ya no te pertenece, es de los lectores, y cada cual tendrá su propia opinión al respecto. Cada uno de los animales escogidos tiene características especiales, reitero, podríamos decir algo parecido al hablar del puma o el cóndor. Al zorrillo lo asociamos siempre al mal olor que desprende cuando se sienten amenazados. Es su mecanismo de defensa. Parece agresivo, pero no es así. Por lo demás es un animal inofensivo.
Nunca pensé ver a un quirquincho, armadillo o carachupa como lo denominan en la tierra de mis padres (Amazonía peruana) como coprotagonista de un libro. Es un animal tan silencioso, tranquilo y extraño, que muchos hasta le verían sin gracia y no lo escogerían para nada, ¿por qué él y no otro, Antonio?

Hablando de Wayra, su personaje 
En el caso del quirquincho, requería de un animal  que fuera lento y torpe. Por eso, lo escogí. Él acepta su realidad y recomienda aceptar la vida y fluir con ella. Esa es la enseñanza que trasmite. Además Wayra aprendió la lección de no confiarse y fijarse por dónde camina. Cada coprotagonista revela comportamientos asociados a la enseñanza que trasmiten a Wayra. Es decir existe una correlación entre ambos.
¿A qué es lo que le has puesto más atención en cuanto a contenido o qué aspecto te interesaba dejar bien especificado?
En cada caso o relato,  Wayra recibe una enseñanza desinteresada de los otros animales. Es como deberíamos recibir estas de quienes nos aman. En esta vida todo es dar y recibir. Por tanto, es importante aprender que no se debe esperar nada a cambio. 
¿Buscabas una historia dirigida al lector adulto o desde un inicio pensabas en llegar a lectores de toda edad?
Este libro está dirigido al público adulto, pero me he enterado con sorpresa que los lectores jóvenes se han interesado en él. El texto es sencillo y puedes leerlo con suma facilidad, sin embargo descubres que es profundo cuando interpretas los mensajes. Tiene pocas páginas, y podrías  leerlo en un santiamén, pero   lleva tiempo  profundizar las doce historias, e  interiorizar y aceptar cada una de ellas.
Wayra durante sus paseos por su hábitat va intentando entablar vínculos con una serie de animales, no tiene temor en acercarse, tampoco lo hace con prejuicios, es algo que los humanos hemos ido perdiendo, ¿no es así? ¿Por qué?
Junto a Frieda Holler, autora del prólogo de
su libro Mi hijo, mi maestro
Eso es lo que deseo dar a entender con el primer encuentro: Colibrí Rayo Rojo, nos enseña a relacionarnos y avanzar en nuestra interacciones personales. Debemos de saludar y hablar con la gente: ser comunicativos. No dejarnos envolver por las presiones sociales, aislarnos, o vivir con el tiempo en contra. Algo muy propio de las ciudades. Cada cual se halla centrado en lo suyo, no posa su mirada en el resto ni por casualidad.  Comportándonos de esa forma perdemos nuestras  habilidades sociales, olvidamos cómo relacionarnos con los demás. Por ello, un ejercicio para traerlo a nuestra rutina es entablar conversación cuando te encuentras en una cola, en el metro o autobús; o habituarte a saludar cada día a tres personas que no conozcas, con cortesía y siempre mirándole a los ojos.
El miedo al que es diferente está más que nunca presente en Europa, ¿cómo podríamos superar este problema?
Esa es una muy buena pregunta. Es importante vivir nuestra existencia como siempre. No dejarnos influenciar por actos que desean desequilibrar nuestras sociedades. Tenemos que hacer lo que creemos es lo correcto para nosotros. Los verdaderos valientes sienten miedo pero lo reconocen, y además, lo usan a su favor, porque saben de sus obligaciones y tienen un objetivo trazado.
Wayra no solo aprende de los seres que conoce en su camino sino también de aquellos, ante los que se presenta siempre con gentileza y apertura, sin embargo, hay humanos que pecan de soberbios y creen que lo saben todo en la vida real, ¿podrán aprender algún día que no es así?
Extracto de una de sus columnas más leídas 
Los seres humanos son muy complejos, y cada cual actúa como cree tiene que hacerlo, y siempre chocará con los que son diferentes. El mundo es imperfecto y no todos actuarán como esperamos. Alejémonos de las personas negativas, que sentimos nos arrastran y se llevan nuestra energía. Rodeémonos de personas que nos sumen y contribuyan a nuestro crecimiento, y hagan nuestra vida sencilla y próspera.
Hay quienes han visto en tu libro una invitación a un viaje de exploración interna y externa, de relaciones con uno mismo, con el otro, y de acercamiento a la naturaleza, ¿lo concebiste de esa manera? ¿O es algo que han visto los demás en una lectura particular?
Cuando uno acepta y aplica las enseñanzas de Wayra, cambia. Se evidencia una transformación. Comienza a asumir la vida de otra manera. El cambio es profundo cuando aceptas los principios, modificas tu manera de pensar y actúas diferente. Sí, ese era el propósito.
"Sencillo pero no simple, ameno pero para tomarse en serio. Wayra es breve pero de impacto prolongado. Es lo que quieres leer cualquier día a cualquier hora", declara el librero Luis Alberto Flores de Arequipa (Perú), ¿es lo que buscabas en tu obra?  ¿Lo has conseguido?
Compartiendo con David Trueba en un acto literario en Perú
Cuando leí ese comentario, me quedé pensando y luego lo acepté como cierto. Por ello lo comparan con los libros que me mencionaste antes. Esas obras tienen texto corto, pero las enseñanzas que trasmiten son profundas. Un mensaje no tiene que ser complicado para que se entienda, lo importante es el fondo. El formato del libro es pequeño y 'portátil'. Fue diseñado así para que lo lleves contigo y lo consultes cuando lo requieras. Al final, hay un resumen de las enseñanzas en la sección “Wayra dice" para consultas rápidas.
Wayra todo el tiempo está corriendo, es como si se le acabara el tiempo y quisiera vivirlo todo al máximo, ¿o quizá en su afán o anhelo simplemente de disfrutar de su existencia?
En parte es cierto, el tiempo es corto y hay mucho por hacer. Es verdad, existe un mensaje, Wayra nace pequeña y frágil, pero decide ejercitarse y superarse para ser fuerte Es una forma de mostrar el deseo de superación que debemos de aplicar y desarrollar en nuestras vidas.
Entiendo que el camino de Wayra de los Andes no se detendrá, pues en breve estarás publicando un cuaderno de trabajo para profundizar en los consejos que propone la protagonista de tu obra, ¿esta saldrá solo en Perú o su difusión se dará a nivel internacional?
No imaginó que Wayra tendría tanto éxito
Gracias por mencionarlo, “El cuaderno de trabajo” saldrá en un futuro próximo, en donde se recomendarán ejercicios para desarrollar las enseñanzas de Wayra. Tengamos presente que para aprender un nuevo hábito debemos de repetirlo 21 días para que se incorpore a nuestra vida como una habilidad más.
Pronto tendré a Wayra de los Andes en formato digital tanto en inglés como en español, y estarán disponibles en el portal de Amazon y La Casa del Libro. Tal como lo está ahora Mi Hijo, mi maestro. Más adelante haremos lo mismo  con Uno(Yo).
Sé también que, en breve, estarás publicando Las princesas olvidadas, ¿me podrías adelantar algo? Por el título me atrevo decir que tiene que ver con el tema mujer, ¿estoy en lo cierto o no?
Una de sus tantas colaboraciones con la prensa
Sí, es correcto. Las princesas olvidadas. El título hace alusión a que ellas de pequeñas se denominaban  las princesas y creían que cada una  se merecía un príncipe azul. La vida se encargó de borrar esa fantasía infantil. Una de ellas, siguiendo la educación recibida, quiere que su hija se case pronto y forme una familia para que le dé nietos, a lo que ella le responde: "Mamá la vida no es un cuento, yo no busco un príncipe, quiero un hombre a mi lado que me acepte como igual. Pero primero voy a sacar mi carrera y realizarme en el trabajo. Los hijos, tus nietos, pueden esperar. Olvídate de las princesas". Hay desengaños, revelaciones inesperadas y trágicas. Es el reencuentro décadas después. Cada una a recorrido su vida ajena a las otras, y por la muerte de una de ellas, deciden juntarse.
Tú que además eres un coach de prestigio internacional y sabes mucho del tema, ¿cómo hacemos para no complicarnos la vida y optar por las soluciones sencillas, como también postulas en Wayra? Muchos ven hasta cierto glamour  y atractivo en gente conflictiva y problemática, pronto podría estar de moda ser así, ¿no?

Siempre estamos buscando héroes o referentes. En saber ubicar los correctos, radica nuestra madurez. En ello también contribuye cierta prensa que elabora, cultiva y vende personajes o estilos de vida distorsionados, absurdos, groseros e incluso delictivos; y mucha gente joven en busca de referentes y ejemplos  con los que  identificarse, los copia o sigue porque creen que ellos son exitosos o felices.  Eso es efímero, pues a lo largo de su desarrollo se irán dando cuenta que esa es una vida artificial y que no se ajusta a la realidad de la vida diaria. Son modas pasajeras, y como repito hasta la saciedad, ellos no estarían en apogeo o vigentes sin el apoyo de 'ese tipo de prensa'.
Si desean saber más del autor o sus obras
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