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jueves, 28 de septiembre de 2017

Lilián Pallares: "Estoy viva y tomo lo que llega"

Supe de su trabajo literario y artístico a través de las redes. Me impresionó apreciar tanto derroche de talento en un solo ser y sus variadas formas de expresarlo. Cuando le escribí para solicitarle una entrevista, me respondió así: "Practico la vagancia productiva, el caribeñismo poético y el sensualismo existencial". Al instante me di cuenta que tenía mucho que contar y que su historia no solo podría servir de inspiración en quienes se hallan perdidos o no saben por dónde ir  sino también a aquellos que conocen sus demandas internas, pero dudan de sus posibilidades. Les invito a descubrir a Lilián Pallares, una poeta, narradora y artista en toda la extensión de la palabra, que un día se despidió de su alegre Barranquilla para emprender viaje a Madrid con la idea de crecer como persona y desarrollar aún más su creatividad. 
Su entorno familiar alimentó el talento que ya tenía dentro
Eres una fuente inagotable de creación y tus dones son numerosos y variados. Te expresas con la palabra escrita y con tu cuerpo a través del baile. Eso en resumen, sin embargo, declaras que también posees talento para no hacer nada y que es difícil,  ¿cómo descubriste cada una de tus facetas? ¿Recuerdas cuál fue tu primer medio de expresión?
Desde muy pequeña me gustó bailar, vengo de Barranquilla, una ciudad donde uno nace bailando. Recuerdo que no había fiesta, carnaval, concurso de baile, desfile, reinado en el que mis pies se quedaran quietos, además tenía un vecino que se llamaba el señor Rodolfo, un gran coleccionista de música tropical, que todos los domingos ponía el picó (enormes altavoces que suenan a todo volumen) en la puerta de su casa. Yo desde muy temprano esperaba con ansias a que lo encendiera para ponerme a bailar. Por otro lado, mi padre Romelías Pallares era un apasionado de las rancheras y muchas veces yo era su DJ y acompañante en sus noches de nostalgia. Al escuchar esas letras tan desgarradoras y sentidas, y ver el sentimiento con el que mi papá las escuchaba y tarareaba se despertó en mí una fascinación por la lírica. A partir de allí me entraron ganas de escribir mis propias canciones, que a la vez interpretaba sola frente al espejo con un cepillo de peinar el pelo como micrófono, maquillada y vestida con la ropa de mi mamá Rocío Campo, de quien secretamente heredé el talento interpretativo y el gusto por la belleza. Yo misma me hacía el styling y creaba el escenario. También las Barbies fueron decisivas, ya que solo tenía cinco y un Ken hawaiano, y como era la época de las telenovelas, sobretodo venezolanas y mexicanas, me di cuenta de que también podía crear mis propias historias de amor. Con ellas desarrollé toda una pasión por la narrativa, sumado a las historias  que escuchaba en boca de mi abuelo Antonio Campo, un narrador natural que le gustaba ir al mercado a contar cuentos.
¿Cómo hallaste tu voz poética y  qué caminos a seguir  te sugirió tu instinto? Hablas de caribeñismo poético y  sensualismo existencial, ¿de qué manera los podemos percibir en tus libros?
El caribeñismo póetico está presente en toda su obra
Mi voz poética siempre estuvo, digamos que es una voz curiosa e inocente que desde muy pequeña me hablaba e incitaba a crear, se manifestó de manera natural. La escuchaba a través del juego, el baile y la música. Nació conmigo. El camino se fue dibujando solo, sin pretensiones, y yo intuitivamente la fui siguiendo hasta llegar a España. Esa misma voz era la que por las noches me decía: “Vete allí, hazlo” y mi amor por la palabra es tan fuerte que decidí dejarlo todo. Esa fue una dura prueba para mí y mi familia. Sin riesgo no hay vida. En ese sentido el caribeñismo poético me aporta la frescura, la alegría de vivir,  la sonrisa y  la cheveridad,  ya que ante todo somos color, ritmo y sabor, puro sensualismo existencial que por supuesto está presente en mi obra.
Barranquilla es tierra de artistas por excelencia y dicen que cuando sus hijos nacen con talento llegan lejos, ¿asumiste tu talento como un destino trazado o barajaste otras opciones? ¿Se puede desoír el llamado del espíritu? ¿Existe esa opción?
Barranquilla es una ciudad ardiente. El talento brota por las esquinas, se respira sensualismo, una locura saludable que incita a la creatividad, hay demasiada originalidad y la gente aunque es apasionada y explosiva, vive en una nota optimista, en el presente, sin tanto drama y no porque no haya problemas. Ni el sistema ni la crisis ha podido tumbar la alegría del barranquillero. En eso somos artistas. Yo lo asumí desde pequeña, supe que había nacido para esto, no es casual que haya crecido en una ciudad como la mía. Todo lo que he hecho ha estado relacionado con mi talento. Estudié comunicación social y producción audiovisual, pero siempre supe que no quería ser periodista ni trabajar en un noticiero y mucho menos escribir noticias, me parecía demasiado monótono y a mí lo que me gusta es la aventura. De hecho, la carrera ha sido una gran complemento. En Madrid tuve una época difícil, ya que durante tres años trabajé de cajera en una tienda de piercings y tatuajes, y veía que me estaba quedando allí, acomodada, y que lo que realmente quería hacer había pasado a un segundo plano. Una noche cuadrando la caja al final de la jornada mi voz me dijo: ¿“Tú qué haces aquí contando billetes cuando lo que quieres es contar historias?”  Entonces le hice caso y renuncié. Desde ese instante me liberé del trabajo y el sueldo seguro. Ahora vivo para mis creaciones confiando en lo que la vida me de.
Escuchó su voz interna en un momento crucial de su vida
¿Diseñaste tu camino como escritora y artista? ¿Hubo una estrategia a llevar a cabo o fuiste improvisando según se te daban las cosas? 
Simplemente lo deseé y me puse en marcha, el resto fluyó. Cuando uno sigue su camino y escucha su intuición tarde o temprano las cosas se dan. No todo se puede planear, vivir tiene mucho de improvisación.
¿Dejar Colombia supuso un primer paso para crecer como artista? ¿Cómo te recibió España?  ¿Te fue complicado hallar tu espacio y lanzar tus propuestas?
Todos han sido pasos hacia mi destino como artista y ser humano, hago el ejercicio de hilar mi vida y me doy cuenta de que así es. La renuncias son parte de quien soy. Dejar Colombia y lo bien que vivía a cambio de nada certero no ha sido fácil, pero vital para mi crecimiento. España me ha recibido con el mismo cariño que yo a ella, me siento muy afortunada y agradecida con todo lo bueno y no tan bueno que me ha sucedido, es parte del aprendizaje. Ahora me siento una mujer con la garra suficiente para sortear la incertidumbre. El espacio lo luché y lo encontré, y lo sigo luchando, tiene que ver con lo dispuesto que estás a ello, el tiempo que le dediques y por supuesto, el talento. Pienso que mi espíritu barranquillero, el legado Pallares Campo y mi propia fuerza interior han ayudado a que mi propuesta artística viera la luz en este país.
¿Qué tipo de poeta es Lilián? ¿Lo es a tiempo completo? ¿Crees que el mundo de los poetas es distinto al del común de los mortales? ¿De qué se ocupan los poetas?
Soy poeta desde que me levanto hasta que me acuesto. Estoy entregada a la causa y vivo para ella. No puedo afirmar que el mundo de los poetas es distinto al resto de los mortales, no conozco a todos los poetas ni a todos los mortales, y  tampoco sé de que se ocupan los poetas. Lo que sí puedo decir con plena certeza es que la poesía es inevitable.
Su primera obra 
Tu primera obra Ciudad sonámbula, un libro de crónicas y relatos que tiene como escenario Madrid y que concitó la atención de la crítica, ¿qué quisiste compartir con los lectores? ¿Cuál fue la intención que te planteaste al publicarla?
Ciudad sonámbula nació de la necesidad de contar como inmigrante la Madrid apasionante y multicultural que estaba descubriendo. Sentí que era importante una literatura hecha por nosotros, desde alguien que haya vivido la inmigración en sus propias carnes. Estás crónicas y relatos, contados a viva voz desde un espíritu detectivesco de barrio popular, narran historias de personajes cotidianos y anónimos que encontré en mis andares por la ciudad. Ha sido el resultado de leer, recorrer, observar, vivir y escribir las calles.
Luego  vino Voces mudas, celebrado poemario donde no te callaste nada y sentaste las bases del prestigio del cual gozas en la actualidad, ¿conectaste de inmediato con la sensibilidad de los lectores? ¿Cuál crees fue el ingrediente fundamental de tu poesía que les hizo empatizar contigo?
Voces mudas es un libro muy especial, el título nació de una canción heavy metal que mi hermana Margarita y yo escribimos en plena adolescencia. Yo recuerdo que le dije: “Ese será el nombre de mi libro”, y así fue. Para mí es un homenaje a nuestra conexión creativa en ese entonces. Los poemas que lo componen fueron naciendo poco a poco, desde que estaba en la universidad hasta el 2010 cuando fue publicado. Yo no tenía ni idea del rumbo que tomarían, pero estaban llenos de autenticidad y frescura, y creo que esa ha sido la clave para conectar con los lectores. Son las voces que me habitan y me hablan desde niña. Decidí complementar el libro con un CD con mis poemas musicalizados a ritmo de tambor, porque siempre la música ha hecho parte de mi creación.
Con Pájaro, vértigo, escritores de la talla de Carmen Posadas, Plinio Apuleyo y Santiago Roncagliolo se rindieron a tus pies al igual que lectores poco habituados a la poesía. Muchos han llegado a afirmar que has creado una nueva estética poética en España, sin duda un enorme elogio, Lilián.
La crítica y afamados escritores
elogiaron su segundo libro 
Estoy muy contenta con el resultado y la acogida que ha tenido. Pájaro, vértigo es un canto a la libertad, al deseo. Es el peligro que supone el vuelo ante la posibilidad de la caída. Mi intención nunca ha sido crear una nueva estética, pienso que son cosas que se van dando. Lo que realmente me importa es que la expresión de mi verdad favorezca a otros.
Eres una escritora acostumbrada a los premios y reconocimientos, los recibiste en tu tierra y, aquí en España, sin embargo creo que  hay dos a los cuales les tienes especial cariño: haber sido seleccionada entre los diez mejores escritores jóvenes de Latinoamérica por About.com (New York, 2011) y la XIV distinción ‘Poetas de otros mundos’ concedida por el Fondo Poético Internacional en reconocimiento a la alta calidad de tu poesía, obtenido este año, ¿a qué atribuyes tanto éxito? ¿Haber estado en el  momento y lugar adecuados o al trabajo puro y duro?
Para mí un momento decisivo fue cuando gané el certamen de poesía inédita en la Universidad del Norte en Barranquilla. Allí reconfirmé que escribir era lo mío. Ni siquiera mi familia sabía de mi inclinación por las letras,  ya que mas bien fue un acto solitario que mantuve casi en secreto, solo lo sabían mi hermana y amigos muy cercanos. Cuando fui seleccionada por About.com en Nueva York casi me da algo, no podía creer que mi trabajo estuviera teniendo tal repercusión. Te juro que me dieron ganas de llorar, rebobiné el casete y se me vino a la cabeza mi familia, mis amigos, el estar lejos de mis raíces; entonces respiré hondo y sentí una enorme gratitud. Y con la distinción Poetas de otros mundos, que también recibió mi esposo el artista y poeta neozelandés Charles Olsen, fue doblemente maravilloso, ya que es el reconocimiento a un camino juntos y por separado. Solo puedo decir que la tenacidad te hace estar en el lugar y momento indicado.
Entregada a la danza en Afrolyrics
Tu pasión por la palabra no conoce límites  y eso se ve reflejado también en tus estudios de Periodismo y  Producción Audiovisual, medios que te han servido para mostrar quién eres y comunicar tu verdad, ¿qué temas atraen tu atención y cómo los trabajas al momento de darlos a conocer? ¿Cómo trabajas la poesía teniendo como elementos las imágenes sonoras y visuales?
Mis estudios son imprescindibles para hacer lo que hago, de hecho están al servicio de mi poética. Hay una labor periodística cuando escribo, una indagación profunda de la realidad, un seguimiento de las circunstancias y de la gente que me rodea; es vivir en contacto con la fuente, donde emana mi inspiración, entrar en mí y perderme, lo que llamo el goce del misterio. Los temas son todos, no tengo preferencias, estoy viva y tomo lo que llega. Me gusta la sorpresa, el estado no mental. Luego me  pongo a escribir y lo dejo salir todo hasta dejarlo en reposo. Los enamoramientos son peligrosos. Cuando llega el momento de corregir soy muy perfeccionista, no te imaginas cuanto, los leo y los releo en voz alta hasta encontrarles su propio ritmo. En cuanto a las imágenes, procuro no excederme, prefiero la potencia de una buena imagen y la sencillez de la palabra alrededor. Allí encuentro una gran vitalidad.
Actualmente codiriges con el poeta y artista neozelandés Charles Olsen la productora audiovisual artística y literaria Antenablue, ¿cómo nació este proyecto? ¿Cuál es su público objetivo? ¿Qué tipo de proyectos acogen?
Lilián confiesa que el encuentro con sus raíces ha sido
un proceso que se dio en España
Como siempre he dicho, yo soy la antena y Charles el blue, juntos somos un equipo amoroso y creativo, nos apasiona el lenguaje audiovisual, la música y la poesía. Ambos vinimos a España en busca de nuestros sueños, somos inquietos, arriesgados y nos fascina crear. Nuestro primer video (a los veinte días de conocernos) Llanto congelado surgió una mañana en la cocina de su casa, decidimos coger los elementos que allí estaban e inventar una historia de animación con su cámara de fotos. No teníamos guión ni nada preconcebido, simplemente ganas de volar con nuestra imaginación. Así nació nuestra productora, como un juego de niños. Llevamos ocho años y la creatividad y el amor nos une. Hacemos video poemas, book trailers, video arte, videos musicales, documental, visuales para espectáculos, todo dentro del lenguaje artístico. Nuestro público es todo aquel que se atreva a sentir.
Tu genuino amor por tus raíces afro te condujo a crear el espectáculo escénico, Afrolyrics,  una historia de amor y tambor. Sé que en él  fusionas tu poesía con la narración oral, la danza y los tambores afrocolombianos, es una manera de rendir tributo a tus ancestros y dar a conocer a la Colombia negra, ¿no es así?
Mi encuentro con mis raíces ha sido un proceso. En Colombia no la había explorado ni vivido totalmente, pero cuando llegué a España y comencé a bailar en un grupo de danzas afrocolombianas- con el que estuve diez años- sentí la fuerza del tambor y su llamado. Entonces me di cuenta de que mi poesía tenía ese ritmo que corría por mi sangre negra heredada de mi padre y fue cuando decidí crear Afrolyrics como una manera de expresar el sentir de mis ancestros,  el latido de la tierra. Ahora somos una compañía y también una familia. En este camino me acompañan los percusionistas Álvaro Llerena Martínez y Shango Dely,  Denisse Ariza en la percusión menor y Daniel Aguirre en la dirección y dramaturgia. En estos años hemos crecido hasta llegar a lo que hoy es nuestro espectáculo escénico Afrolyrics una historia de amor y tambor donde la poesía, la narración oral, los tambores y la danza se entretejen en un ritual ancestral donde el espectador participa con su imaginación.
Con sus compañeros de Tan tan poético
También tienes un espectáculo dedicado a los niños que lleva por título Tan tan  poético, donde les conectas con la música de la Madre Tierra y la Naturaleza, e incluso les propones escuchar el ritmo de sus cuerpos, ¿cómo se te ocurrió esta propuesta tan original que tiene mucho de espiritual y de conexión con lo que somos y fuimos?
Tan Tan poético la historia del pequeño tambor que quería ser piano surgió porque sentimos que los niños, independientemente del lugar donde nazcan o vivan, necesitan conectar con su origen, con ese poder original ligado al espíritu. Al igual que yo descubrí mi propio ritmo quiero que ellos encuentren el suyo.  Este espectáculo que hace parte de la compañía Afrolyrics aboga por la búsqueda de la identidad y nuestras raíces.
Concibes la vida como un baile y tu cuerpo sigue los sonidos del tambor, ¿será que todos estamos hechos de música? ¿Es verdad que el baile es una forma de escritura?
Por supuesto, la vida es un baile que se baila de muchas maneras, el cuerpo es un instrumento y hay que ponerlo a sonar. En mi caso el tambor es lo que me sacude. Desde hace dos años estoy asistiendo a clases de danza africana tradicional con la bailarina guineana Marisa Camara como parte de una investigación artística y personal que me hace conectar y ahondar en mi raíz. Yo cuando bailo siento que escribo desde otro estado de conciencia, las ideas se remueven, la mente se aquieta y las palabras se liberan de su jaula y bailan conmigo.
Te apasiona además barrer la casa, comer frutas, coquetear, hablar con la gente en la calle,  las ciencias ocultas y  el psicoanálisis, ¿cómo entender a Lilián si es todo eso? ¿Dónde hallarla realmente?
Barrer me relaja, la fruta me seduce, coquetear me arrebata, hablar con la gente me enviaja, las ciencias ocultas y el psicoanálisis me enloquecen. Entenderme no sé si sea fácil, pero fijo me encuentran en lo que escribo.

Si desean saber más de la escritora y artista
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
http://www.lilianpallares.com/
http://www.antenablue.com/
https://www.facebook.com/lilianpallarespoeta
https://twitter.com/lilianauta?lang=es
https://vimeo.com/149825891
https://vimeo.com/95678813
https://vimeo.com/105277554
https://vimeo.com/7639789
https://vimeo.com/168997007
https://www.youtube.com/watch?v=zJdfOD9Jjbc

lunes, 4 de septiembre de 2017

Joan Machirant: “El artista si sabe mirar siempre descubre en el ser humano los planetas más dispares”



Hay artistas que sí pueden dialogar con el alma de las personas  o  tocar la esencia de las cosas y quedarse impregnados de esa fragancia única para luego intentar recrearlos en sus particulares interpretaciones sea en música, literatura o pintura. Tal  es el caso de Joan Machirant, que es un artista que no solo ve mediante sus ojos, especialmente dotados para percibir formas y colores, sino que es capaz de captar las emociones y reproducirlas con empatía en sus cuadros.  Yo diría que Joan Machirant es el pintor de la psicología humana, el que retrata el alma.
Tu primer contacto con el dibujo fue cuando tu familia se mudó a la casa de la calle de Cuba. Te viste fascinado por el cemento y no dudaste en pintarrajear el suelo, ¿qué sensación te dio el hacerlo?
Trabajó muy duro para sacar adelante a su familia  
Fue en una mal obrada planta baja de la Calle dos de abril (Barrio de Ruzafa) donde con tres, o cuatro años, dibujé en el suelo de aquel corral el número ocho.  Corral con parra de uvas negras que trepando llegaba a cubrir y dar sombra a la terraza. Instante en el que al trazar ese signo, empecé a comunicarme con los que me rodeaban, con algo tan aparentemente sencillo, como dibujar un lazo.
Naciste artista y tu padre lo supo desde siempre, por eso en la medida de sus posibilidades apoyó tu preparación. Sin embargo, tuviste que repartir tus estudios de Bellas Artes como el trabajo. Contabas con 11 o 12 años por entonces, ¿no es así?
El hambre hacía estragos. La necesidad era mucha y como otros, dejé de estudiar para de aprendiz, aportar algo al hogar.  Destinado, pero no resignado sufría a la espera, de que algo me librara, de ser uno más en aquella  oscura imprenta, y he aquí, que ese soplo llamado casualidad movió la vela y lo que parecía un naufragio, se convirtió en esperanza salvadora, gracias, a que uno de los jefes del taller le preguntó a mi padre: “Batiste ¿Quién ha pintado eso que está puesto en el tablero de contar las resmas?” “Mi hijo”, respondió. “¡Ah! Pues mañana mismo lo llevo a que el mejor dibujante comercial de Valencia le haga una prueba”.
Te gustaba pintar a tu abuela. La hacías posar por largas horas. Ella solía decirte que lo mejor te salía eran los ojos. ¿Estás de acuerdo?

Admite que nunca sabe a cierta lo que va a salir cuando pinta 
Mi abuela, mi padre y hermanas eran mis modelos, pero mamá no posaba, porque la pobre no paraba ni un momento.  Josefa, mi abuela, había tenido una parada de aves y conejos en el Mercado central, pero cuando acabó la guerra se la expropiaron, y en cuanto llegamos a Valencia, se vino a vivir con nosotros. Le encantaba verme dibujar y en su amor por mí, me decía, que lo que mejor pintaba eran los ojos. Posaba un ratito y al poco se levantaba para ver lo que había hecho y si le gustaba, me dejaba solo para que pintara  los surcos de su rostro con las acuarelas, que alguien había dejado en uno de los cajones de la vieja cómoda.
Tu alma por naturaleza es sensible y dada a observar, por eso ves una historia en cada momento. Sabes capturar un momento, primero con la vista y emoción, luego con tu arte. ¿Qué me puedes decir de la escena donde las mujeres  aprovechan para contarse sus cosas  mientras  remiendan los calcetines en la puerta de sus viviendas?  O de aquella muchacha que introduciendo sus piernas en una palangana se depila las piernas en medio de su patio.
De mis vecinas solo diré, que para nada les incomodaba que yo las mirara. La mayor, de pelo negro y brillante cual zafiro pulido, era la dueña de unas piernas blancas que ya depiladas, se tornaban rosadas de rodillas y de talones,  como nalgas de melocotones.
Sí, y era siempre al terminar la fregada, cuando las mujeres a refugio de pared en ruinas, se sentaban  a charlar si la tarde era soleada. Charlaban de sus cosas  a la vez que remendaban  medias y calcetines  poniendo un huevo de madera dentro de ellos. 
Una de sus últimas creaciones 
Don Manuel Sigüenza, tu profesor  en  la Escuela de Artes y Oficios de Artesanos de Valencia te ayudó a descubrir tu vocación, y fue él quién te recomendó  ingresar a la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia al percibir tu potencial. ¿Qué recuerdas de sus enseñanzas? ¿Cómo era como maestro y ser humano?
Don Manuel Sigüenza, profesor de barbas blancas y figura de espíritu levitado, era un hombre bueno y callado. Miraba con atención lo que hacía y solo al terminar el dibujo me decía, con voz que parecía salir de detrás de una espesa cortina: “Joan tienes que ir a San Carlos”.Visité su estudio dos veces, y en su caballete lo que a medio pintar se veía, era la cabeza de un caballo. 
Entiendo que ingresaste como aprendiz en un taller para adquirir experiencia. No te daban ni un centavo, pero aprendías.  Y rápido. Eso hizo que te encargaran trabajos y comenzaras a ganar algún dinero.  ¿Le pusiste toda la voluntad del mundo a tu labor?  Eras un niño y tenías responsabilidades de adulto.
Decorar la vitola de una sedalina fue el  primer encargo que me hicieron. No era voluntad, era el placer de huir del oscuro taller. Empezaba a ser querido y valorado por los clientes que conseguía.  Me trataban de usted y les encantaba cambiar impresiones con aquel jovencísimo dibujante al que igual se le pedía que diseñara originales para el testero de una caja de naranjas, un paquete de medias de señora, etiquetas para toda clase de botes de conservas, o dibujos para un catálogo de joyas, o bisutería fina.  No había tope, cualquier encargo que entraba  por la puerta de aquel modesto estudio se creaba. Era la modernidad, arte que en el mundo del consumismo se llamará ‘arte intemporal de uso útil’.
¿Crees que te perdiste algo teniendo que salir a trabajar a temprana edad para aportar en casa?
Cuenta que vendió todas la obras de su primera exposición horas antes de
inaugurar
El hecho de tener obligaciones de persona formada no me quitó espacio, ni distrajo mis ganas de divertirme.  Al contrario, disponía de dinero y cuando salía con los amigos, lo gozaba de firme.
El amor hace que te centres y retomes tu camino primigenio. Preparas exposiciones y comienza tu andadura por las principales capitales europeas.  ¿Supiste en qué momento dar marcha atrás? Tu corazón fue tu guía, ¿no es verdad?
Un día, alguien entendido me dijo: “Tienes que hacer una exposición”  Llené de obras la galería y antes de inaugurar ya estaba todo vendido. Suerte, claro, pero los que adquirieron aquellas primeras obras, y a los que ahora les sigue interesando mi trabajo, ni son de mi familia, ni amigos, ni nadie a quien de antemano conociera. Sigo en mi estudio y digo, que por desgracia hay galeristas que entienden de arte, lo que yo de esquilar borregos.
 La figura humana es lo que despierta mayor interés en ti, ¿por qué?
El artista si sabe mirar siempre descubre en el ser humano los planetas más dispares. Unos nacen y al poco desaparecen,  otros se quedan pero apenas se ven, los hay para soñar y hasta como dispuestos a eliminar a quien se ponga por medio. No hay panorámica en el universo que no esté dentro, o fuera, de nuestro cuerpo. Somos como la manzana que invadida por gusanos, aún sirve  para dar  vida, gracias  a sus semillas.
Afirma que pintar es un diálogo con la vida 
Has dicho que pintar para ti es un diálogo con la vida, pero sin respuestas definitivas. ¿Cómo se entiende esto?
Contradicciones y libertades todas, pero sin pedantería, vanidad o soberbia  ¿o es qué acaso, no es en el campo de las contradicciones donde a veces la voz de la verdad se deja oír?
¿Dejarás de pintar alguna vez? ¿En tus planes está esa jubilación?

Pintar, escribir, componer o tocar música nos engrandece  y hasta es bueno que de las alas de la paloma se desprenda alguna de sus más bellas plumas, si esto le ayuda a volar mejor y ser más libre. Manos y mente, que mientras no tiemblen darán fruto, porque jubilarse, ni es quedarse ciego, ni impedido.  Hoy la forma de vivir de un artista, nada tiene que ver con  los tiempos románticos y en cierto modo desdichados de Van Gogh, Modigliani, Gris y hasta de Picasso, que tuvo el valor de decir cuando ya era muy rico, que él era un bufón, si se comparaba con los grandes de la pintura.  Ahora todo es comercial. Hay que pagar multitud de recibos, declarar el IVA trimestralmente, autónomos, rentas y más,  que dejan el romanticismo y la bohemia solo para los que, pasan de tener compañera, hijos, casa, coche, vacaciones, tecnología  y demás cosas de la vida moderna.  Le debo tan buenos momentos a mi plena dedicación al arte del dibujo y la pintura, que si volviera a nacer, haría lo mismo. Me aliaría a la tecnología como una herramienta más priorizando siempre ese humanismo, que tanta belleza y espiritualidad nos aporta.



Si desean saber más del artista o su obra
pueden pinchar
el siguiente enlace:
https://www.facebook.com/profile.php?id=100009090015913
Y si quieren contactar con él
este su  email:
joanmachirantg@gmail.com


martes, 15 de agosto de 2017

Miriam Alonso: “Sacar un libro a lo loco puede resultar perjudicial para los autores”


Llegó un momento en que se detuvo a pensar sobre lo que estaba haciendo con su vida y si se sentía satisfecha consigo misma. La respuesta no se hizo esperar, tomó sus maletas y marchó a reinventarse en un pueblecito de El Bierzo. Allí la escritora Miriam Alonso vive rodeada de cigüeñas y zorros, prepara pan en horno de piedra, siembra plantas aromáticas para su consumo y, por supuesto,  escribe con la serenidad de haberse encontrado.
Le has dado un giro tremendo a tu vida, no solo por el hecho de cambiar de residencia  sino además en tu manera de enfrentar tu día a día, y eso se nota también en nuevos proyectos literarios y un par de propuestas para tener tu propia columna en prensa, ¿podemos hablar de una reinversión integral o simplemente es que te diste permiso para ser tú?
Inmersa en su nueva vida en El Bierzo 
Fue una reinversión integral (me ha encantado el concepto). Se juntaron cosas de esas que obligan a pararse, meditar, y luego sorprenderse de lo mal que lo está haciendo una consigo misma. El cambio de residencia ha sido importante, sobre todo en lo que se refiere a la esencia de esta nueva reinversión que comentamos.
Aunque escribes desde hace mucho, te tomaste con calma y responsabilidad dar el paso hacia la publicación, pero una vez que te decidiste   no has parado de hacerlo, ¿cómo asumes hoy la gestación y el parto de un libro? ¿Qué te preocupa más de todo ese proceso?
No son pasos que se deban dar a la ligera. Cuando contamos con menos años encima, hace como que mucha ilusión tener cosas con nuestro nombre rodando por el mundo, pero luego, decididos a convertir el pasatiempo en profesión, esas cosas que publicaste con tanta ilusión, a veces, pueden volverse en contra. A día de hoy creo que sacar un libro al mercado, así, a lo loco, puede ser muy perjudicial para los autores. Hay errores en ediciones que los propios compañeros no olvidamos con facilidad, errores que tampoco olvida el público. Estamos hablando del mismo público que cuando hayas preparado ‘la gran novela’ sin prácticamente fallo alguno, esquivará tu libro recordando ‘los imperdonables’ del anterior. Lo que más me preocupa en el proceso es eso precisamente: ‘los imperdonables’ (risas). Por fortuna tengo detrás un maravilloso equipo que lucha, bravo y rampante, para que haya los justos.
Ha encontrado la vida que ansiaba vivir 
Por tres años consecutivos, desde el 2013 al 2015, solo hablamos de tu trilogía compuesta por Sabor euforia, Euforia revolution y Euforia forever, ¿qué objetivos cumpliste con esta saga literaria? ¿Quedaste satisfecha con cada una de ellas?
Sí, en general. Luego, según pasa el tiempo y se define el estilo, me di cuenta que a día de hoy son representativas por los grandes momentos que me han permitido vivir. Quizá la que menos efecto produjo fue la última novela, que apasionó a algunos, pero a otros les dejó más bien fríos. Yo, por supuesto, estaba encantada con todas, e insisto: a pesar de los pesares, volvería a apostar por ellas.
Luego te animas a compartir tu pluma con otros autores,  y  aparecen Hijos de Asgard (2015) junto Laura Morales, y Calendar. Cuatro estaciones para el amor (2016) al lado de Tessa C. Martí, Catherine Roberts y Laura Morales, ¿cómo surgen estas iniciativas y qué razones te conducen a dar el sí a trabajar en conjunto?  ¿Hubo momentos complicados en la labor creativa o de redacción, o por el contrario, todo fluyó perfectamente?  ¿Qué cualidades literarias destacas de tus compañeras de equipo?
Estas cosas surgen cuando Facebook (de doble rasero siempre), te permite conocer a personas geniales con las que compartes un montón de pasiones y están tan locas como tú, a nivel de embarcarse en proyectos descabellados que luego, cosas del directo, acaban saliendo genial. Hijos de Asgard fue un gran acierto que ideó Laura Morales a raíz de la afinidad que sentíamos por el mundo nórdico. Calendar fue una idea originalmente mía, que propuse a Laura por esta afinidad y buen rollo que tenemos, a Tessa y a Catherine. A las dos últimas no las conocía tanto, pero son tan buenas profesionales y hacen tan bien su trabajo, que fue un verdadero placer compartir niño de papel con ellas.
La emblemática actriz Concha Velasco
mostrando el libro de la autora
Por estos días, y fiel a tu ritmo de publicación, aunque este 2017 tienes dos títulos nuevos, estás inmersa en una gira que te llevará a varios puntos de España. Me estoy refiriendo a La máquina de besos y Almas de vinilo junto al fotógrafo Manuel Lermas, ¿cómo es que te ves comprometida con dos libros en simultáneo? ¿Fue adrede o algo que se presentó de repente?
Fue una sorpresa. Manuel y yo llevábamos dos años preparando Almas de vinilo (me propuso la idea mientras firmaba en la Feria del año 2015, de hecho). Trabajábamos sin fechas tope, con toda la tranquilidad del mundo, pero sabiendo que ese libro no iba a quedarse como una idea de tantas otras: lo íbamos a publicar, seguro. Resultó que decidimos sacarlo a principios de año, pero entre unas cosas y otras nos enredamos. Llegó a la imprenta más tarde de lo previsto y faltó a su gran presentación (pensábamos hacerlo coincidir con una exposición de Manuel en Madrid, habría sido genial), pero la cosa es que no se pudo… Entre tantas, a finales de febrero llegaba al público La máquina de besos, novedad nuevísima y maravillosa que debía ser movida en ferias. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme en la propia feria de este año con un regalazo de Manuel: los primeros ejemplares de Almas de vinilo, que ya habían llegado a sus manos. Imagínate la sorpresa. Así sucedió.
Almas de vinilo es un libro tierno y nostálgico que nos remite no solo a nuestra infancia sino que también habla del presente de algunas mujeres que no han dejado de compartir con sus muñecas y lo hacen desde el coleccionismo. ¿De dónde nacen estas 41 historias que tienen como protagonistas a muñecas? ¿Es verdad que son, existen y sienten como asegura el editor?
Firmando ejemplares de sus libros en el último Sant Jordi 
Es cierto. Su palabra emblema es, sin duda, ‘blanco’. Se trata de historias sencillas que no hablan exclusivamente de muñecas, si no que a través del maniquí nos acercan a historias que podrían ser afines a cualquier persona. Unas hablan de superación, otras están cargadas de simbolismo. Por ejemplo, hay una que habla de muñecas rescatadas de mercados, de esa puesta en valor que se hace por otro… Es fácil pensar en una persona dejando atrás un proceso de depresión, valorándose de nuevo a sí misma. Los lectores de Almas de vinilo, en general, no creen que esas historias tengan por protagonista a una muñeca o varias, ellos encuentran tras cada fotografía y cuento, una aventura íntima y delicada, blanca, para todos los públicos. También les hace  reflexionar, por supuesto. Las historias nacieron de esas fotografías que intercambiamos Manuel y yo. Otras fueron primero letras y luego se convirtieron en imagen. Ha sido un proyecto entrañable, desde luego. También daremos guerra con él y la promoción. Permaneced atentos a redes, que estamos ‘mu locos’.
Por su parte La máquina de besos es una novela que destaca por su mezcla de historia y ficción que te atrapa desde el inicio de su lectura. He leído los comentarios y todos coinciden en que es adictiva y algunos te comparan con Doyle, ¿contenta con lo conseguido por tu personaje Daniel Arlington y su polémica máquina? A propósito nos hace falta en este mundo una máquina de ese tipo para serenar nuestro mundo convulso y desesperado, ¿no es así?
Junto a Laura Morales, su compañera de exitosas aventuras literarias 
Estoy muy feliz con las reacciones del público, tanto del objetivo como del general. Por supuesto, cuando te comparan con cracks de ese nivel no te lo crees del todo, pero sí me ha gustado ver los puntos concordantes en las críticas de la obra y recibir las reacciones de la gente. Yo creo que si alguien con la suficiente entrega se pusiera a ello, podría construir La máquina sin demasiado problema. Eso sí, que se prepare porque la patente es mía (risas).
Como bien resalto, no paras, pues ya estás escribiendo otro libro junto a Laura Morales que no tiene nada que ver con el anterior. Sé que cambian de género, ¿nos puedes adelantar algo al respecto?
Terror y costa. Solo eso os puedo adelantar. Pero en breve contamos más cosas, por supuesto. Estamos trabajando para que sea estupendo.
Participas casi siempre en antologías literarias que tienen que ver con fines benéficos, en este momento estás involucrada con una encaminada a sensibilizar sobre el Párkinson, ¿consideras que los escritores deberían estar más dispuestos a colaborar con estas campañas no solo cuando les afecté de cerca una enfermedad o dolencia?  Es más,  existe frivolidad e intereses publicitarios cuando acceden a participar en ciertas iniciativas de naturaleza solidaria, ¿no lo crees?
Dando rienda suelta a su imaginación en plena naturaleza
Respecto a la primera pregunta, creo que es complicado. De hecho, creo que debes participar cuando sientes que has de participar. A día de hoy no tengo ningún familiar ni conocido cercano con Párkinson, pero sí muchos testimonios de amigos pasando malos momentos relacionados con la enfermedad. La historia seleccionada para esa antología me hizo llorar en cada una de sus fases: mientras la escribía, mientras la recordaba y mientras la corregía.  Sobre la frivolidad: estoy completamente de acuerdo. En general, cuando empezamos a escribir, participar en una antología y ser seleccionado es tan frívolo como añadir el nombre de la antología en cuestión a un listado hueco de ‘libros en los que participo’. Pero llega un momento en que creces y seguir haciéndolo es estafarse a uno mismo, además de una falta de respeto hacia quienes apoyan realmente la causa. Ahora selecciono mucho donde participo porque no quiero engañar a nadie. Hay gente a quien le da igual todo, solo quieren ver su nombre impreso en las páginas de un libro y alimentar su desmedido ego con cada participación de este tipo. 
Te has mudado a un pueblecito de El Bierzo  pero es como si vivieses en una gran ciudad debido a la cantidad de proyectos que tienes entre manos: prestarás tu talento literario a diversos  artistas gráficos y fotógrafos, e incluso se habla de que incursionarás en el mundo del teatro, esto último sí que es inédito. Entiendo que se te ha prohibido dar detalles al respecto, pero al menos, cuéntanos si será como guionista o actriz.
Una obra para almas sensibles
Como las dos cosas. Gran apuesta, lo sé. Además, si todo va como tiene que ir, interpretaré a una prostituta, ¿qué te parece? Yo estoy encantada, muy contenta con este asunto. Ya veremos cómo acaba la cosa. Sobre el pueblo y proyectos: lo bueno de este año de excedencia ha sido, precisamente, quitar de mi frente distracciones, entretenimientos, ciudad, detalles, cosas random, hacer un par de maletas y venir con lo justo a dejar que las ideas fluyan. He escrito en todas partes, solo hace falta un portátil o una libreta para hacerlo, lo sé, pero en ocasiones los escenarios son tan importantes en el teatro como en la vida real. Hay escritores que necesitan irse a la gran ciudad para recibir estímulos, luego estamos esta sub-raza errante, hiperestimulada de serie, que necesita sentirse con espacio y calma para sacar sus ideas adelante.  
Estás viviendo tu mejor momento creativo en todo sentido: te dedicas a escribir,  colaboras con grupos culturales y viajas mucho por trabajo, eres la prueba de que la vida puede cambiar de un momento a otro para bien, ¿no lo crees?
Soy un cúmulo de circunstancias, amiga mía. Por fortuna, quienes me apoyan hacen que todo salga bien, pero lo demás es eso: circunstancial.
Sé que te hace ilusión conducir un programa de radio o televisión, no te importa el medio, donde tocar el tema de la novela femenina contemporánea, ¿consideras que no abundan espacios dedicados a la labor literaria de la mujer en este género? ¿Tenemos que tomar el toro por las astas y ser nosotras quienes propiciemos nuestros espacios de divulgación?
Creo que sí hay espacios, pero tienen pocos medios y menos visibilidad. Ahora que he tocado un poco más la radio y televisión, creo que tendría buenas ideas para mejorar ambas cosas, pero bueno, esto sí debe quedar en el aire. Ahora mismo estoy demasiado feliz con las vistas, entre cigüeñas y los zorros, para plantearme esas cosillas en serio.
Tu entorno más cercano se asombra de cómo ha cambiado tu rutina en el día a día, por ejemplo, elaboras tu propio pan y sales al campo en busca de las hortalizas para tus ensaladas, supongo que nada de esto lo hacías antes, ¿esto también tiene algún sentido literario? ¿O quizá es buena forma de buscar ideas para nuevas obras?
Ni lo uno ni lo otro. Todo eso lo hago porque volver al origen, simplificar, complementa mi felicidad. 

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viernes, 14 de julio de 2017

Silvana Velasco San Martín: “Creo que se puede hablar de manera culta sin ser rebuscado”

No las tenía todas consigo, pero su carácter ‘bravo’  la condujo a no seguir las pautas familiares, hacerle frente a la pobreza y salir indemne de un barrio conflictivo.  Esta es parte de la historia de Silvana Velasco San Martín, una periodista y escritora, que tras una década de intenso trabajo creativo y de corrección, acaba de publicar su libro Escritos para ti…relatos íntimos, un conjunto de cuentos erótico-románticos sobre las fantasías o experiencias que “muchos vivimos pero que difícilmente revelaremos”, enfatiza la autora.  
Provienes de un hogar humilde ubicado en una zona complicada, y creciste y educaste en el seno de una familia patriarcal y machista, pero desde pequeña deseaste salir de ese lugar y ser otra persona. Destacaste por tu rebeldía, ambiciones y capacidad de lucha, Silvana.
Una mujer que peleó por sus sueños y los consiguió 
Sí, siempre he sido luchadora, nunca me conformé con la realidad que me rodeaba, anhelaba más y aunque las privaciones muchas veces primaron en mi juventud, sabía que en algún momento prosperaría y dejaría atrás todas las limitaciones en mi vida. Siempre tuve tres metas: superar mi pobreza, convertirme en profesional y trabajar y vivir independiente, y lo he logrado. Me ha costado muchas lágrimas y caídas, pero han valido la alegría de vivir. Yo tenía doce años cuando el conflicto interno de Sendero Luminoso y el MRTA asoló nuestro país, y ni aún ese miedo me hizo claudicar en mis metas y sueños. La vida no es fácil, pero es hermosa.  La vida es un instante que no se repite,  por eso  la amo y valoro muchísimo.
Fuiste una niña que se salió del modelo femenino imperante en su hogar, imagino los dolores de cabeza que le diste a tus padres, ¿te riñeron o recibiste castigos por no ceñirte a lo establecido?
Mi mamá varias veces me ha dado buenas ‘tandas’ por desobediente, rebelde o ‘contestona’. Nunca acepté todo con facilidad porque veía un padre muy machista con sus hijas y un marido castrador con su esposa. Una forma de decirle que ese estilo estaba lejos de ser  bueno o justo era rebelándome, peleando, discutiendo y cuestionando su sistema de creencia u órdenes.  No por maldad. Deseaba  que mi madre comprendiera que debía abrir los ojos.  No tuve mucho éxito.  Así que un día dejé de protestar,  y empecé a pensar en mí y en cómo salir adelante, convirtiendo todos esos aspectos negativos en positivos. Al crecer y hacerme mayor de edad decidí irme de casa. Me tomó varios años dar el paso final. A los treinta años fue posible. Para algunas personas quizá era ‘muy vieja’,  pero logré hacerlo.  Me costó salir antes porque soy muy pegada a mi mamá, pero si quería paz y tener mi propio espacio grande o chico, tenía que emanciparme
Tiene otras metas por cumplir, y una de ellas es convertirse en psicóloga 
Se dan casos aislados de gente que se cría y crece en un entorno peligroso sin dejarse arrastrar por el vicio y la delincuencia, o por lo menos sin salir con serias cicatrices en el  alma, ¿de qué manera te protegiste para no terminar como tantos niños o jóvenes? ¿De qué herramientas o sueños echaste mano?
En realidad siempre tuve claro que no me sentía parte del barrio en el que vivía. Siempre me mantuve al margen de los acontecimientos que daban en la zona. Mientras fui niña o hasta los doce años, salía a jugar, pero al ir creciendo y concluir la etapa escolar, decidí que ese no era un ambiente adecuado ni positivo para mí.  Yo quería más, siempre quiero más (risas), soñaba con surgir, vivir mejor. En el barrio donde crecí era común la venta de drogas, y me aterraba la sola idea de probarlas. Debo decir que tengo una madre muy amorosa,  que siempre estuvo cerca, y hasta hoy se encuentra  a mi  lado cuidándome y protegiéndome de peligros diversos. Siempre he sido muy comunicativa, por eso mantuve una estrecha relación con mi madre.  Le contaba todo y ella me aconsejaba. Somos muy unidas.  Es mi confidente.  Mi gran amor.   Ese sentimiento sumado la unión familiar  fueron los mejores escudos para evitar caer en  las drogas o en la delincuencia. Asimismo mis hermanas y yo  nos queremos mucho y  toda la vida nos hemos protegido mutuamente.
No ser la primogénita ni tampoco la menor, ¿de qué manera ha marcado tu vida?  ¿Cómo es eso de la hermana ‘sándwich’?
La ONG que fundó por vocación de servicio
Ubicarte en medio te libera de la etiqueta de ‘ser la mejor porque eres la hermana mayor’ o ‘reencarnar la perfección para el resto’. Mi condición es más relajada, más informal. No tengo necesariamente que cumplir el papel  de ‘ejemplo de nadie’,  y eso me da la libertad de vivir sin cargas, de ser como quiero en realidad. Existe mucho prejuicio positivo con la hermana mayor: ella es la mejor que los demás hermanos, la que cuida, la que marca la pauta, y realmente no siempre es así.  Sé de casos que los hijos menores son muchas veces más maduros que los mayores y  los que sacan adelante a su familia. En mi experiencia todas hemos aportado de una u otra manera. Por ejemplo,   mi hermana mayor es una mujer muy buena, tan o más luchadora que yo.  Tenemos mucho en común aunque también somos distintas. Como debe ser, porque cada hermano es diferente y valioso en su estilo.
Divides tu manera de ser en dos mitades: Silvana linda y Silvana brava, ¿actúan siempre de modo independiente  o  se combinan en algún momento o circunstancia?  ¿En qué te han ayudado dichas ‘personalidades’ o la unión de ambas?
El colegio que se beneficia de su proyecto social 
La verdad es que las dos forman un equipo fantástico (risas). Siempre estoy en modo ‘Silvana linda’. Los años y las experiencias me han enseñado a no perder los papeles por cualquier motivo, a que no todo me afecte, a que no todo me irrite en forma superlativa. Una gran amiga y colega bausatina siempre me decía “Silvana, que te joda el que puede no el que quiere”.  He ahí la clave de la serenidad y la estabilidad: que no hay que otorgarle poder a cualquiera para que nos mortifique. Sin embargo, en el caso de injusticias o abusos me es imposible no involucrarme, antes lo hacía airadamente, hoy utilizo mis herramientas espirituales para mantener la ecuanimidad y que no me domine la ira. Siempre seré brava, pero he aprendido a distinguir claramente en qué momentos serlo o no.
Por convicción resolviste mantener tu soltería, imagino el revuelo que se desató en tu entorno, ¿A qué sector de los tuyos le costó asumir tu decisión? ¿A tu familia o amigos?
Con los niños del colegio Ángeles de San Pedro 
En este país (Perú) como en muchos, supongo, siempre critican todo: “¿Por qué te casas?” “¿Por qué no  te casas?” Si quieres tener hijos luego de casarte: “¿Por qué no es esperas un tiempo más?” O si tienes hijos  siendo soltera… En fin, si eres gorda, si eres flaca, si eres gay… Todo es motivo de cuestionamiento.  Pero,  como gracias a Dios, tengo un carácter fuerte y así nomás no me doblego, he salido airosa de todo aquello. En realidad no me interesa el qué dirán. Eso es darle poder a gente que solo se dedica a hablar mas no a construir. Yo estoy muy ocupada construyendo un mundo mejor, haciendo absolutamente todo lo que está a mi alcance para mejorar mi entorno. Primero decidí encontrarme a mí misma, enfrentar y superar mis miedos y traumas, curarme porque sin una buena salud mental no es posible vivir feliz. Con respecto a mis padres, ellos siempre respetaron mis decisiones, deduzco que en el fondo hubieran preferido que me case y que tenga un compañero, pero la verdad no es algo que me haya nacido hacer. Amo mi libertad, mi soltería y si llega un hombre que me ame,  lo recibiré con todo amor. Eso no se fuerza, ocurre espontáneamente. Yo soy feliz con mi decisión, caso contrario, ya me hubiera casado con quien sea (risas).
¿Por qué decidiste estudiar periodismo cuando podías haber escogido otra carrera vinculada a la ayuda a los demás debido a tu notoria vocación de servicio?
Cuando terminé la secundaria quería ser actriz, abogada o psicóloga, pero no teníamos muchos recursos. Me pasé un año en una academia de medio pelo preparándome para postular a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero no ingresé. En ese entonces mi tío estudiaba en la Universidad Jaime Bausate y Meza y le dijo a mi mamá que me inscriba. A mí me gustó la idea.  Decidí estudiar periodismo para ser una mujer culta. Esa fue mi meta y la cumplí. Pero, ahora a mis casi cincuenta años y habiéndome desarrollado como docente de educación superior, que es otra de mis pasiones, quiero postular a la universidad para estudiar psicología. Es una de mis mayores ilusiones y deseo que se materialice.
Una zona de la Ciudadela Pachacútec, lugar de trabajo de la periodista 
Manifiestas que eres una buena persona y que siempre estás presta a dar tu apoyo a la gente, y esa  cualidad tuya la vemos hecha realidad en la Asociación DAR: desarrollo, autoestima, responsabilidad, una ONG que fundaste, diriges y  en la que desarrollas  todos los roles: desde la dirección ejecutiva hasta la limpieza.  ¿Cómo nació esta iniciativa y en qué proyecto te encuentras volcada en este momento?
Siempre me ha gustado hacer trabajo voluntario. En gran medida para agradecer a Dios el que me haya enviado a un hogar donde crecí con papá y mamá, quienes siempre me han amado y cuidado. Porque a pesar de las limitaciones y carencias económicas existentes en nuestro hogar siempre hemos estado y continuamos unidos por amor; cuidándonos mutuamente.  Además, me nace ayudar, me gusta, me hace feliz. De allí  el eslogan de la Asociación DAR: ¡Porque DAR me hace muy feliz!  Con esta expresión resumo lo que siento cuando voy a la Ciudadela Pachacútec en Ventanilla (Provincia Constitucional del Callao), lugar en el que desarrollo mi proyecto. La merienda complementaria que consiste en llevar una alimentación saludable, darles útiles escolares y ayudar en sus tareas a un grupo de alumnos del colegio Ángeles de San Pedro.  Son niños en situación de pobreza extrema, pero lindos, inteligentes y con muchas ganas de materializar sus sueños. La idea es acompañarlos hasta que concluyan la secundaria y ayudarlos a que se ubiquen en un instituto o universidad, según su vocación y habilidades. Es un proyecto joven y con recursos muy escasos. No me canso de tocar puertas en busca de apoyo, y quizá mediante esta entrevista consiga gente que se una a nosotros para sacar adelante esta iniciativa.
En plena charla sobre sexualidad
Además de ejercer el periodismo, eres docente por vocación: enseñas comunicaciones y psicología social.  Mantienes excelentes relaciones con tus alumnos, tanto así que te confían sus secretos y comparten su intimidad. ¿Cómo lo conseguiste?
Hace diez años una amiga colega, también bausatina, me preguntó si poseía mi licenciatura, pues ella por falta de tiempo no podía dictar clases y debía dejarlas. Me presentó a la coordinadora, y como mi amiga tenía excelentes referencias, fue suficiente para que me confiaran de inmediato los cursos, “Si te recomienda Katia es perfecto”, concluyó la jefa de la carrera. Al inicio tuve un poco de temor, pero luego me despojé de él y dejé fluir mi vocación que estaba dormida, porque siempre me gustó enseñar, comunicar, interactuar con los alumnos. Así poco a poco y con el paso de los años, me he ganado la confianza de mis estudiantes. Los pilares de mi conducta para lograrlo fueron preparar mis clases, ser puntual, dedicada y profesional. No hablar de lo que no sé, y sobre todo permitir que el aula de clases sea el espacio perfecto para que los alumnos aprendan en un ambiente de armonía, respeto, equidad, y se valore lo que se conoce como “saberes previos”, porque todos saben algo. Hay que aumentar ese saber, no disminuirlo o ignorarlo. Les doy confianza a mis alumnos  basándome en el respeto mutuo. Me gusta que todas las personas se sientan bien a mi lado, eso genera empatía y confianza. De ahí que los chicos me cuenten sus penas, sus alegrías, sus sueños y proyectos. Yo siempre les doy ánimo, cariño y  consejo. Les reprendo solo si es necesario.
También eres orientadora en sexualidad humana, obtuviste el diplomado respectivo en el  Instituto Peruano de Paternidad Responsable (INPPARES), y a la hora de hablar de sexo declaras que lo  haces  con soltura y naturalidad matizando la información con bromas hot pero con elegancia y dominio del idioma. ¿Es complicado no caer en lo soez o chabacano? El tacto y la prudencia deben ir de la mano para no ofender o ensuciar más el tema.   
Vive a plenitud su espiritualidad
Complicado no es, lo que considero esencial es mantener el equilibrio en la forma de expresarse.  Es divertido matizar con una broma de ‘doble sentido’, y que tu auditorio de ría a carcajadas.  Así se relajan y divierten, pero toda tu charla no puede ser una broma porque caes pesada y se pierde seriedad, y hablar de sexo es un tema serio. Lo que hago es generar un ambiente de cordialidad y confianza, en el cual las personas pregunten con libertad y la seguridad de que no serán juzgadas. De que si alguien despeja una duda despejará la de todos. Miles de personas viven con esas mismas incertidumbres, y por  vergüenza no  las exteriorizan. No es justo. Debemos vivir una sexualidad libre, segura, espontánea y responsable. Utilizo palabras sencillas y mi conducta es jovial. Por eso, se propicia un espacio de confianza en el cual no ha tabúes, no hay vergüenzas y todos participan.  Todos queremos aprender, y me incluyo, porque un error es pensar que el orientador lo sabe todo. Eso aleja a los consultantes. Hay que dar confianza y respetar sus preguntas.  Muchas veces conllevan un enorme sufrimiento, por tanto, es necesario tratarlos con amor y comprensión
Refieres que padeciste  la crisis de los 40, y que esa experiencia te condujo a la espiritualidad. Hoy pintas mandalas, meditas y practicas Ley de la Asunción del Deseo Cumplido. Ahonda sobre todo en esto último.
Así es,  caí en una depresión porque conviví con un hombre que pensé que era el amor de mi vida, pero me equivoqué absolutamente.  Fue muy duro despegarme de esa relación tan tóxica que yo pensaba que era amor. Me deprimí mucho y hubo días en no deseaba ni levantarme de la cama. Sin embargo no recuerdo por qué razón  un día salí a caminar un rato y me encontré un con una amiga entrañable que es psicóloga y sanadora.  Ella me vio tan mal que me dijo que vaya a su casa ipso facto. Empezamos a hacer terapia (EMDR específicamente), y al cabo de un mes, yo ya estaba haciendo mi vida completamente normal. Acudí a terapia durante un año y simultáneamente ella me introdujo en la espiritualidad, específicamente a la Ley de la Asunción del Deseo Cumplido, cuyo principal representante es Neville Goddard.  Es algo  sencillo y a la vez profundo: tiene que vivir y vibrar en la sensación del deseo cumplido. Sea lo que sea que anhelas, tienes que actuar como si ya lo tuvieras y se materializará.  Las cosas no vienen de adentro hacia afuera sino todo lo contrario. Asimismo, hay que tener claro que todo lo que haces regresa, haz el bien sin mirar a quién y no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti. Vivir en la espiritualidad me ha renovado y convertido en un ser que es más productivo y servicial para los demás. Es decir, en una mejor persona.
Junto a Patty, su hermana mayor. 
Escribir es otra tus pasiones, ¿estuvo siempre en ti o se gestó con el tiempo?  ¿O quizá apareció cuando estudiaste corrección de textos?
Amo escribir, siempre me ha gustado, pero he ido puliendo mi estilo con los años. Me considero una narradora de crónicas, me encanta contar cosas, situaciones o historias reales o ficticias. Si bien es cierto, la Crónica es un género periodístico de no ficción, pienso que lo mío se inclina más hacia la Crónica Literaria. En mi Facebook he publicado diversas crónicas de las experiencias que he vivido en mi reciente viaje a Europa entre enero y marzo de 2017. Escribir me libera, me encanta, me transporta a situaciones que me gustaría vivir. Soy una mujer imaginativa y creativa, y eso me fascina. Como correctora, trabajo revisando los textos de otros, los oriento para que queden excelentes, pero escribir lo mío es crear mundos diversos.
Acabas de publicar en digital el libro de relatos Escritos para ti…relatos íntimos, una colección de diez cuentos erótico-románticos. Te costó años sacar adelante esta obra. Reescribir, borrar y descartar. ¿Ahora que es una realidad cómo evalúas el trabajo realizado? ¿Satisfecha del todo o irás a por más?
Le encanta que la gente se quede con lo mejor de ella
Es mi primer ‘hijo literario’ (risas). Tengo más de treinta historias escritas y he seleccionado solo diez.  Estoy feliz de publicar por primera vez. Estos relatos nacen a partir de los intercambios epistolares que tuve hace diez años con un caballero español, una linda persona, pero lamentablemente falleció de un infarto fulminante a los 53 años en Valencia (España). Recuerdo que nos conocimos por Internet, nos hicimos amigos, y cuando le conté que era periodista me propuso escribir historias con un contenido adulto y accedí.  Se convirtió en mi ‘editor online’. Era un hombre muy agradable.  Mi libro está dedicado a él.
Volviendo al libro en sí, es una primera experiencia, quiero escribir más, publicar una novela. La verdad es que quiero erigirme como la escritora de historias adultas más leída en el mundo, que mis libros se traduzcan, quiero que las personas se identifiquen con mis relatos. Están hechos con  un lenguaje sencillo, coloquial, y como lo dice el título son Escritos para ti
Declaras que en tu libro de cuentos se grafican las fantasías o experiencias que muchos vivimos pero que difícilmente revelaremos, ¿todavía tenemos mucho que aprender de nuestra sexualidad? ¿Por qué le tememos o somos tan irrespetuosos con ella? Extremadamente inocentes o burdos, o vulgares o groseros. ¿Alcanzaremos el equilibrio y el disfrute en algún momento?
Durante su viaje a Berlín 
El sexo, la sexualidad son actividades tan normales y naturales como comer, dormir o bañarse. La gran diferencia es que otorgan un placer indescriptible y, claro,  también se puede procrear.  Centrándonos en lo primero (placer), muchas veces se ha condenado, se ha prohibido y juzgado a quienes quieren ejercerlo libremente y gozarlo, pero simplemente por prejuicio o ignorancia.  Porque el sexo no es malo, nosotros lo ensuciamos. Le tememos, pienso yo, porque tener sexo abarca niveles de excitación tan grandes que implica perderse entregarse y eso gozo (no sé por qué), se condena. Es necesario hablar de sexo con naturalidad, con sencillez con claridad, con respeto.  Llamar a cada órgano genital por su nombre, sin ponerle sobrenombres que los degradan. Enseñar a los niños a conocer su cuerpo y respetarlo, fortalecer su autoestima que es la base de todas las relaciones (la base de una vida feliz), saber amarse plenamente para poder amar a los demás, desarrollar el apego seguro también ayuda a una sexualidad feliz. Si sabemos amarnos, si conocemos nuestro cuerpo, si aprendemos a vivir nuestra sexualidad sin tabúes pero teniendo claro que podemos y tenemos derecho a poner límites, entonces disfrutaremos del placer y goce que nos merecemos.
¿Cómo conversar o debatir con alguien que ama las palabras y es casi un diccionario ambulante, y  en cualquier momento (y a su antojo) puede soltarte una que ignoras  y no saber si te insulta o se burla de ti?
Ampliar tu repertorio de palabras (risas). Hay más de cien mil voces en nuestro idioma y dudo que alguien los domine todos, ni remotamente. Sin embargo, si conversas con alguien que maneja un amplio vocabulario la idea es charlar amenamente, y en cada duda haces un alto y le pides que defina lo que dijo, así de simple. Lo que pasa es que hay una intencionalidad, es decir, si por alguna razón la persona que sabe quiere minimizar o ridiculizar a su interlocutor o quiere demostrar superioridad, quizá quiera impresionar. Creo que se puede hablar en forma culta sin ser rebuscado. Pienso como periodista y docente que mi público, mis alumnos o mis lectores, se pueden divertir o entretenerse conmigo, pero también aprender, obtener un valor agregado luego de conocerme. Yo amo las palabras, uso algunas ‘raras’ o no muy comunes, y me fascina cuando las personas me piden la etimología, se las doy, pongo ejemplos… En fin, amo enseñar, y que cada persona que me conozca se lleve lo mejor de mí.
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